Me ha llegado una convocatoria de unas jornadas sobre educación y, viendo el logo, compruebo que hay mitos tan insertados en la cultura que se resisten a desaparecer. Aquí tenemos al espíritu gozando de un lugar en este simbólico despiece de la personalidad integral del individuo. Pero ¿puede alguien explicarme qué contiene el espíritu que no esté contenido ya en la mente y la emoción?
¿Qué es el espíritu si lo despojamos de la memoria, del entendimiento, de la voluntad y de las emociones? Seamos sinceros, la única propiedad del espíritu que le garantiza un lugar en el mundo de las ideas es su inmortalidad. A diferencia de todo lo anterior, el espíritu es eterno e indestructible. O al menos eso es lo que pretende el pensamiento religioso, único defensor del concepto.
Ya hemos defendido en algún sitio de este blog la opinión de que si algo sobra en este mundo es espiritualidad. Me parece que hablar de la educación del espíritu está fuera de lugar. Pero es una concesión que debe hacerse a los muchos religiosos que se dedican a la educación con el objetivo de adoctrinar a nuestros hijos y que se sienten ofendidos si prescindimos de lo espiritual. Cuidado con menospreciar a los profesionales del espíritu.
Mente, memoria, raciocinio, voluntad, afectividad… ¡pero bueno! ¿y qué hay de lo mío? ¿y el espíritu qué?
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