En el corazón de las tinieblas

Nuestro osado blogger se mete en las mismísimas entrañas de la bestia. He aquí la conversación que está manteniendo con una NUMERARIA DEL OPUS. ¿Quién convertirá a quién?

Escribe la numeraria en su blog:

Yo también quiero conceder otro GALARDON a “CAMINO” http://www.escrivaobras.org/ pero no a la película sino al libro que SAN JOSEMARIA escribió para ayudar a superar la mediocridad y a sacar de cada uno y cada una lo mejor de sí mism@ para ayudar a los demás.

-¿No es en ese libro donde Escrivà defiende la “santa coacción”?

No sé si a tí te ha pasado alguna vez – a mí unas cuantas-que he querido hacer algo bueno – por ejemplo aprender a esquiar, dar una conferencia, ayudar a una persona, etc y sólo he sido capaz cuando me han dado un “empujón”- aquellos que me quieren y me conocen. Si no hubiera sido por ellos, no habría hecho muchas cosas en mi vida porque me resultaban costosas, dificiles o me daban miedo. Pues esto es la “Santa coacción”. “Santa” porque es por cariño y coacción porque es ese ultimo ánimo que necesitamos para hacer el bien. Espero haber contestado a tú pregunta. Un saludo.

-Hubiera sido más adecuado llamarlo animar o impulsar. La palabra coacción no tiene ese significado. Coacción es fuerza o violencia ejercida para obligar. Lo digo porque me parece que San Josemaría se refería a una cuestión muy antigua: ¿Es lícito coartar la libertad de alguien para impedir que se condene? Mejor dicho ¿es santo?

La verdad es que podía haberlo llamado animar o impulsar, como tú dices. Quizá quiso “jugar” un poco con las palabras – a los escritores les gusta porque forma parte de su creatividad literaria – y por eso prefirió escribir “santa coacción” para quitarle así esa connotación negativa. Por otra parte y contestando a la pregunta que haces, pienso que no es lícito coartar la libertad de una persona porque la libertad es un regalo de Dios y el hombre no tiene derecho a quitarselo a nadie. Otra cosa distinta es intentar poner todos los medios “lícitos” que son, sobre todo, el cariño,un rato de conversación,etc – para que una persona pueda disfrutar del cielo.

-Me parece que yo no acabo de entender el razonamiento (o quizá tú tampoco lo has entendido). Si crees en la vida eterna y amas a una persona ¿vas a dejar que se condene? Si el Titanic se está hundiendo y la gente no quiere subir a las lanchas ¿no es lícito obligarles a hacerlo? Estamos hablando de la ETERNIDAD. Creo que es a eso a lo que se refiere la santa coacción.

Hola Juan. Me parece que estás mezclando dos realidades distintas con soluciones distintas – el titanic y el cielo -. Dios ha querido la libertad humana para que el hombre «busque sin coacciones a su Creador y, adhiriéndose libremente a Él, alcance la plena y bienaventurada perfección. La libertad del hombre requiere que actúe según una elección consciente y libre, es decir, movido e inducido personalmente desde dentro y no bajo la presión de un ciego impulso interior o de la mera coacción externa. La libertad humana plena posee un gran valor porque sólo ella hace posible el amor (la libre afirmación) del bien porque es bien, y por tanto el amor a Dios en cuanto bien sumo, acto con el que el hombre imita el Amor divino y alcanza el fin para el que fue creado. Esto no lo digo yo sino el CONCILIO VATICANO II, Const. Gaudium et spes, 17. En resumen y completando lo que te he estado diciendo, al cielo sólo va el que libremente quiere porque es una decisión de amor a Dios y el amor no se impone. Si te interesa este tema, el Catecismo de la Iglesia Católica (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P5O.HTM) lo desarrolla muy bien cuando habla de la libertad, la conciencia, etc.

-Creo que el asunto de la santa coacción es un tema espinoso. Por ejemplo, resulta imposible encontrar ninguna referencia en la web oficial. Parece como si San Josemaría nunca lo hubiera dicho. Me alegro de que seáis tan respetuosos con la libertad, aunque, a juzgar por los textos de la web oficial, vuestra definición de libertad es tan restrictiva que sólo vosotros sois verdaderamente libres. El resto de opciones vitales son falsa libertad (p. ej. en la homilía “La libertad, don de Dios”). Siguiendo el razonamiento, el esclavo de la plantación puede ser verdaderamente libre. Menos mal que hay gente que defiende la falsa libertad, gracias a ellos hoy en día es delito esclavizar a la gente.

Hola Juan, sé que hay varios puntos en Camino pero supongo que no habrá mucho sobre esto porque realmente no es el punto central de su espiritualidad como pueda ser la filiación divina o la santificación del trabajo. Sobre estos temas sí que puedes encontrar muchas cosas. Por otra parte,la libertad no es exclusiva de algunos hombres sino de todos porque, como te decía anteriormente, Dios nos ha creado libres. Otra cosas es que cada uno lo utilice para hacer el bien o el mal pero siempre desde su libertad. Yo también me alegro de que sea delito esclavizar al hombre. Por cierto, ya que nombras la homilía “La libertad don de Dios”, te diré que es muy buena y aclara mucho sobre este tema.

-Gracias por tu atenta respuesta, pero ni la filiación divina ni la santificación del trabajo me parecen temas importantes. No constituyen ninguna característica exclusiva del Opus. La santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza sí que lo son, aunque no sea conveniente, en las actuales circunstancias, darles excesiva difusión. A mi modo de ver le dan el carácter singular al Opus. Son la marca de la casa, lo que os distingue entre la infinidad de órdenes religiosas y lo que os ha llevado a recibir un trato especial por parte del Papa. Celebro también tu preocupación por la esclavitud, que, como sabrás, aún se practica. Pensaba que sólo os preocupaba la esclavitud del pecado. Creo que la esclavitud es un ejemplo de lo poco que ha aportado el cristianismo a mejorar la condición humana. Si fuera por la Iglesia aún existirían los mercados de esclavos; fueron los descreídos liberales los que acabaron con ese mercado. Puedes consultar al respecto la opinión de Voltaire, con un clic en http://www.e-torredebabel.com/Biblioteca/Voltaire/esclavos-Diccionario-Filosofico.htm, si es que tales lecturas te están permitidas. Comprobarás que, como escritor, es más entretenido que Escrivà y su uso del lenguaje es mucho más cuidadoso.

Hola Juan, respeto tu opinión y entiendo que para tí la filiación divina y la santificación del trabajo no sean temas importantes. Sin embargo, sin que efectivamente esos temas sean una cosa exclusiva del Opus Dei, sí que conforman la base de su espiritualidad, como la pobreza,la enseñanza,la catequesis o la misión constituyen la razón de ser de otras ordenes o instituciones religiosas y tampoco tienen ese caracter de exclusividad. Yo también te sugiero que consultes la opinión de José Andrés Gallego sobre el tema de la esclavitud y la Iglesia. Es Doctor en Filosofía y Letras (Historia), Investigador científico y Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Madrid. Como parece que estás especialmente interesado en este tema te adjunto su web personal por si quieres preguntarle .http://joseandresgallego.com/IglEsclNegrosIndice.htm Como tú dices,es una pena que siga existiendo la esclavitud y la Iglesia no se cansa de proclamarlo junto con el resto de los derechos humanos porque todos somos iguales a los ojos de Dios. Estimada SSB.

-He consultado la página de J.A. Gallego (yo sí me leo los textos que me recomiendas) y me reafirma en lo que yo pensaba. Los cambios sociales obligaron a la Iglesia a tomar postura y lo hizo tarde, como siempre. El abolicionismo es un movimiento externo y entre los católicos la cuestión se reducía al consabido argumento paternalista e hipócrita de que así los negros se cristianan y se civilizan y que mejor están en la plantación que en cueros por la selva. Los papas que intervinieron en el asunto antes de León XIII (1878-1903) condenaron los abusos, pero nunca la institución en sí misma. Ahora la Iglesia es abolicionista, bienvenida sea al bando de las libertades, pero cuidado… este cambio de orientación y de interpretación de las escrituras ¿no será eso que llaman relativismo moral? Dice textualmente J.A. Gallego en las conclusiones que: “Los que toleraban la esclavitud insistían tácitamente en el silencio del propio Nuevo Testamento”. En efecto, tenían razón, allí no dice nada (del Antiguo mejor no hablamos). El Evangelio como referente moral es incompleto y ambiguo. Por eso es mejor orientar nuestra conducta por otros referentes de más altura intelectual. Sócrates o Espinosa me parecen más válidos que Jesucristo. Por lo menos se basaban en la razón y su mensaje era mucho más universal.

Hola Juan, ya veo que te interesa mucho este tema. Me parece que de J.A. Gallego sacas una visión bastante parcial – unas frases sueltas de todo el libro – y no el conjunto de lo que ahí se pretende explicar. No podemos ver el tiempo pasado con los ojos actuales sino en su contexto histórico. Lo que sí está claro, es que desde el principio la Iglesia ha defendido la dignidad humana porque todos somos iguales a los ojos de Dios. El Evangelio no es un libro científico ni moralista, es un libro que está dirigido a hacer cristianos, a conocer a Jesuscristo y seguirle. La verdad es que no me convencen mucho tus referentes intelectuales – aunque son grandes personajes de la historia – porque son hombres al fin y al cabo. Mi referente intelecual es Jesucristo, es decir Dios – creo que no se puede aspirar a más-. El lenguaje del Evangelio no puede ser más universal, está escritos “para todos los hombres” porque Dios quiere que “todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad”. Además, no sé si lo has leido alguna vez, yo muchas, está escrito con mucho sentido común y con unos planteamientos muy razonables.

-Efectivamente, saco visiones parciales de todo lo que cae en mis manos. No consigo conservar en la memoria la totalidad de las cosas que leo y me veo obligado a resumirlas. También yo podría decirte que tu visión de Espinosa o Voltaire es parcial. A mí me parecen hombres (sí, sólo hombres) extraordinarios. Yo no aspiro a tanto como tú; no soy digno de tratarme con hombres-dioses. Preferiría, si tal cosa fuera posible, una cena con larga sobremesa con cualquiera de ellos como contertulio. Me gusta la conversación, como habrás comprobado, y me aburre la oración. Volviendo al tema, me dices que hay que ver las cosas en el contexto histórico. Eso es relativismo moral. Sobre todo si el que lo hace tiene un referente para enjuiciar la conducta humana que él mismo considera universal y eterno. El mensaje del Evangelio es ambiguo y se va interpretando según conviene en un claro ejercicio de contemporización. ¿Es que la moralidad del fenómeno esclavista cambió? ¿Cuándo se equivocaba la Iglesia, antes o después de condenarlo? La Iglesia tuvo poder para acabar con la esclavitud, pero prefirió emplearlo en perseguir herejes y supuestos judaizantes. Con la liberación de la mujer pasa algo parecido. Cuando las mujeres cambian y se emancipan también la Iglesia se ve obligada a dar algún tímido mensaje conciliador con la”nueva mujer”. Periódicamente se hace una reinterpretación del Evangelio para adaptarlo a las circunstancias cambiantes de la sociedad. Por cierto que esta tarea, últimamente, lleva un cierto retraso (más del habitual). Quizá la Obra tiene algo que ver.

…Y aquí se interrumpió tan ameno diálogo. Es una pena.

Etiquetas: , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: