El número (escaso) de los elegidos

Tranquilos, llega la salvacion

Tranquilos, llega la salvacion

En “El nombre de la rosa” Fray Guillermo impresiona al abad con sus conocimientos de aritmética:

“-…Y tres más cuatro da siete, número místico por excelencia, y tres multiplicado por cuatro da doce, como los apóstoles, y doce por doce da ciento cuarenta y cuatro, que es el número de los elegidos.- Y a esta última demostración de conocimiento místico del mundo hiperuraniano de los números, el Abad ya no pudo añadir nada.”

144 elegidos no parecen muchos, la verdad. Es un serio desajuste entre la oferta y la demanda… En fin, trataré de no ser demasiado cínico y no hacer chistes fáciles (la tentación es grande).

En el Diccionario de Teología de L. Bouyer dice que esta escasez de plazas en el cielo es indiscutiblemente común a todos los evangelios (Mt 20,16, 22 y 24; Lc 13,23-24). En un intento de conclusión optimista se nos tranquiliza dicendo que no implica la certeza de la condenación de la inmensa mayoría, sino que debemos hacer los mayores esfuerzos para no encontrarnos entre ellos. Y al leerlo uno se imagina como el autor esboza una sonrisa forzada mientras traga saliva.

El libro es de 1968, pero me parece que los últimos avances de la ciencia teológica no han conseguido mejorar la situación. A pesar de ello, el cristianismo “buen rollito”, que nacía por entonces, nos anuncia alegremente que Jesús vino a darnos esperanza y a a salvarnos de la muerte. Es como acudir al rescate de los pasajeros del Titanic con una chalupa.

Y uno se pregunta: ¿A qué viene tanta cicatería si se supone que las almas no ocupan lugar?

Los primeros cristianos, como ya hemos comentado, basaban su propaganda en el miedo y la superchería. Era una época en la que la fe no escaseaba como ahora. Los paganos tenían mucha fe, o al menos temor de sus dioses, y era fácil hacerlos cambiar de bando si se los asustaba lo suficiente. El apocalipsis y la presencia del maligno eran los puntos fuertes de la doctrina de los primeros cristianos, pero para que, una vez traspasado el umbral, los nuevos conversos hicieran méritos y fueran firmes en su fe resultó muy útil, además, poner un listón muy alto, un premio casi inalcanzable. Toda una enseñanza para los educadores de hoy día.

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Una respuesta to “El número (escaso) de los elegidos”

  1. Aragonía Says:

    De la tragedia del Titanic los únicos que permanecen vivos en nuestra memoria son los componentes de la orquesta de cámara que supieron quitarle dramatismo a ese instante de sus vidas, e incluso tratar de ayudar a otros, con lo mejor que sabía hacer: la música.
    “Por favor señora, pase usted delante.” Algunos tampoco queremos subirnos a ninguna endeble chalupa al rescate.

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