La maldición del mendigo

Ulises, disfrazado de mendigo, se presenta ante Penélope

Los cristianos se consideran con derechos de autor sobre la invención del matrimonio, de manera que pretenden poder decidir si una unión debe llamarse matrimonio o no. Se muestran dispuestos a compartir la autoría con judíos, musulmanes y otras religiones, pero no con la sociedad laica. A mí no me sorprende, porque discutiendo con ellos he comprobado que, incluso, se consideran los inventores de la bondad. Piensan que la caridad y el amor al prójimo no existían en el mundo hasta que no la proclamó Jesucristo o el profeta correspondiente.

Gracias al advenimiento de la bondad a las sociedades paganas aparecieron los mendigos (¡flop!). ¿Es que hasta entonces no existían? …pues resulta que sí existían ¡Misterio enorme! ¿De qué vivían, si la gente no conocía la caridad?

La ayuda al desvalido era una obligación moral para el héroe clásico. Muchas veces tenía premio. Así sucede en la historia de Filemón y Baucis, favorecidos por Zeus por haberle dado acogida. El héroe debe ayudar al desvalido porque en eso consiste la justicia.

(habla la diosa Hera)...ya antes Jasón también me era muy querido, desde que, junto a las corrientes del Anauro bastante crecido, cuando yo probaba la justicia de los hombres, vino a mi encuentro… Se compadeció de mí, que tenía la apariencia de una anciana, y levantándome sobre sus hombros él mismo me llevó al otro lado a través del agua impetuosa. Apolonio. Argonáuticas

La mendicidad como institución es muy antigua y cuenta con miembros tan excelsos como Diógenes de Sínope o el mismísimo Ulises. El cristianismo y el islam solamente supusieron su afianzamiento como actividad económica reglamentada. La limosna obligatoria del islam o casi obligatoria del cristianismo fortaleció al gremio de los pedigüeños, que llegó a las más altas cotas de profesionalidad con la contrareforma. Los protestantes decidieron que si Dios les había maldecido con la miseria, por algo sería, mientras que los católicos los incluyeron entre las obras necesarias para salvarse. Así, en el Siglo de Oro asistimos a una detalladísima especialización de los mendigos, con sus fraudes correspondientes, que aparece en la novela picaresca.

La limosna tiene poco que ver con el amor al prójimo. El dolor anímico que puede transmitirnos una persona desvalida no es amor. Se llama empatía y sólo una aproximación muy grosera puede confundirlo con el amor. Esta es una banalización del amor típica del cristianismo. Si vemos como alguien se corta con un cuchillo podemos sentir el dolor en nuestras carnes y seguramente acudiremos en su ayuda, pero yo no llamaría a eso amor. De la misma manera, los que dan limosna tampoco lo hacen por amor. Propongo tres motivaciones:

-Por empatía con quien se ve desvalido o desesperado.

-Para ser recompensados y recibir ayuda sobrenatural más adelante.

-Por miedo a la maldición del mendigo, algo que existe en todas las culturas. Según los principios de la magia contagiosa que describió Frazer, el padre del evolucionismo antropológico, el mendigo es peligroso: Puede contaminarnos y traspasarnos su desgracia… Lagarto, lagarto.

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7 comentarios to “La maldición del mendigo”

  1. Outsider Says:

    Si era lo normal por entonces, el mundo no ha avanzado mucho en este campo porque salvo en internet, donde cada uno acude al bar en el que sirven su cerveza, no necesito más que una mano para contar aquellos que conozco que se consideren ateos, teniendo presente que uno de ellos soy yo.

  2. Confusio Says:

    Supongo que el momento en el que surge la explicación racional. En el origen del logos, con los presocráticos. Esta tradición de pensamiento racional especulativo, libre del mito, llega a su apogeo con el helenismo y en el Imperio Romano. En los tiempos de Cicerón, era normal que las personas instruidas no creyeran en los dioses.

    Respecto a la acusación del carácter religioso del ateísmo, ha sido contestada de forma concluyente hace tiempo: el ateismo no es una religión de la misma manera que el “acentaurismo” no es mitología. Pero además, todas las religiones contemplan una forma de perviviencia después de la muerte. Las religiones, hoy en día, en el mundo desarrollado, sirven para no morirse. Eso que se llama hipócritamente “dar un sentido a la existencia”.

    No sé si el ateísmo puede dar un sentido a la existencia (podría ser), pero desde luego no proporciona la más minima esperanza de pervivencia. El ateismo es aceptar que no tenemos más vida que esta.

  3. outsider Says:

    Pero no dejaban de ser religiones por ello. Si ahora aparece un iluminado que asegura de la existencia de un dios o grupo de dioses que no cumple con los conceptos anteriores de dios, sus seguidores serán los creyentes de dicha religión y no creo que les pudieramos calificar de ateos.

    Hay quien afirma que ser ateo es otra religión, creer en la no existencia de ningún dios (no solo no creer en uno en particular o en un conjunto de los mismos, ya que en ese caso los católicos serían ateos con respecto al budismo por ejemplo).

    El ateo surgió en el momento en que el hombre empezó a pensar que no tenía respuesta inmediata para sus dudas, pero que las misma no había que buscarla en dioses y religiones, ¿cuando fue?

  4. Confusio Says:

    Sr. Outsider, puedo decirte que sí, que me lo he preguntado muchas veces. Con testimonio escrito supongo que el primer ateo indiscutible es Epicuro. Como siempre, es un problema de definiciones. Si Dios es un ser omnipotente e inmortal, casi todas las religiones antiguas son poco menos que ateas. Los dioses griegos eran inmortales, pero sólo algunos conocían el destino, y para las creencias más antiguas, las fuerzas de la naturaleza (personificadas o no) eran gobernables mediante la magia. La omnipotencia es un invento muy moderno.

  5. Confusio Says:

    Guida, la compasión es “padecer con”, así como conversar es “hablar con”. Me parece que la compasión es como se llamaba a la empatía antes de que se inventase el palabro. También sucede que nos alegramos de ver a gente de buen humor. Supongo que eso sería “congratularse”. En cualquier caso, no me parece amor, aunque sí es condición necesaria para amar.

  6. Outsider Says:

    Interesante reflexión, de todos modos me pregunto si el ateísmo en sí mismo no será también producto del catolicismo. ¿te has preguntado alguna vez cuando surgió el ateismo?

    No tengo la respuesta, solo estaba pensando en letra alta.

    Otro ateo.

  7. Guida Says:

    Entre la empatía y el amor está la compasión.

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