Viene el Mesías…¡huyamos!

Decía Sábato que la guerra va haciendo cada vez más iguales a los contendientes y, si el conflicto dura lo suficiente, acaba siendo imposible distinguir el uno del otro. Esta es la triste impresión que me ha dejado la lectura de este libro sobre fundamentalismo judío en Israel.

Cuenta que en 1985, 22 niños murieron en un accidente de tráfico en la localidad de Petah Tikva. El Rabino Yitzhak Peretz, uno de los líderes del Partido Shas, afirmó por la televisión que el accidente era un castigo divino porque se había permitido a un cine abrir durante la tarde del Sabbath. Casi toda la prensa se le tiró encima, pero el caso es que el partido Shas mejoró sus resultados en las siguientes elecciones, incluso en Petah Tikva. El Shas es un partido que propugna un estado teocrático que se regiría por las leyes de Moisés. La Halacha, la sharia de los judíos. Los homosexuales deben morir lapidados, por ejemplo. Muchos rabinos en Israel ya no se avergüenzan de recordarlo en público. Haciendo un esfuerzo de tolerancia, algunos proponen que sean reeducados en instituciones especiales.

El rabino Kook, profeta del Gran Israel, creía en la inminente llegada del Mesías y que los judíos, con la ayuda de Dios, triunfarán sobre los gentiles y nos gobernarán para siempre, aunque no debemos preocuparnos porque eso será bueno para nosotros; los gentiles estamos en un nivel intermedio equidistante entre las almas de los judíos y las de los animales. Así que cuando llegue el Mesías, seremos mejor tratados que el ganado. Menos mal. Según el rabino, los avatares de la política no pueden hacer más que posponer durante poco tiempo la llegada del Mesías. Ni los más graves pecados de los judíos pueden alterar el curso de la Redención. Para él, el Holocausto es un castigo divino; los judíos europeos habían renunciado a la fe y habían descuidado los estudios talmúdicos, con lo que Dios consideró necesario darles un pequeño tirón de orejas. Otros rabinos han advertido que un nuevo Holocausto puede ocurrir si el estado de Israel firma acuerdos con los palestinos.

Los seguidores del movimiento mesiánico Gush Emunim (ahora se llaman los leales a la tierra de Israel) forman buena parte de la masa del partido religioso israelí. Su llamada a la irracionalidad es expresa: Satán, tal como describe la Cábala, es racional y versado en lógica; su poder debe ser combatido en ocasiones por medio de acciones irracionales. Esta irracionalidad sin complejos a mí me resulta especialmente siniestra. Sin embargo, muchos judíos religiosos y sus simpatizantes más moderados lo interpretan como un especie de divina locura producto de la alegría de estar viviendo en la tierra prometida.

Esta bendita locura va calando en la sociedad israelí y la gente ya está familiarizada con las afirmaciones estrambóticas de los rabinos y empiezan a aceptarse como normales. El conflicto está derivando hacia una guerra puramente de religión. Los sionistas seculares son meros instrumentos que, sin proponérselo, han ido llevando al pueblo judío hacia donde Dios ha predestinado. Pero ahora, los religiosos ya sienten que es el momento de dirigir el proceso. La participación activa de los rabinos en la operación Plomo Fundido contra Gaza, que ha sido denunciada por algunos soldados israelíes, es muy significativa y hubiera sido impensable en el siglo pasado.

Algún pro-israelí dirá que estos elementos desquiciados son una minoría folklórica, mientras que el fundamentalismo islámico es mayoritario en el otro bando… Pues sí, pero sólo de momento. El fundamentalismo religioso avanza en la sociedad israelí sin retroceder ni un metro de terreno ganado. Su control de la educación es creciente. Solamente la entrada masiva de judíos rusos en los ochenta frenó un tanto el proceso. Los partidos haredim (grupos religiosos, ultrarreligiosos y demencialmente religiosos) sacaron 16 diputados en las elecciones del 2009 (el parlamento tiene 120 escaños). Lo más gracioso es que estos haredim, que alientan continuamente la guerra, no hacen el servicio militar.

Judíos y palestinos son hermanos y van camino de ser hermanos gemelos. Por cosas de la vida uno es rico y el otro pobre, pero conservan un aire de familia. Y por lo que se ve, la demencia religiosa es su enfermedad congénita.

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2 comentarios to “Viene el Mesías…¡huyamos!”

  1. Outsider Says:

    Casi que prefiero que no hagan el servicio militar por muy gracioso o curioso que parezca.

    De todos modos, desde el punto de vista de creación de una religión hay que reconocer que su teoría es impepinable. Todos lo malo que le sucede a cualquier persona es un castigo divino por ir en contra de ellos, y si les sucede a ellos, es que no han sido suficientemente radicales al aplicar su religión. Siendo que los hechos negativos tienen tendencia a ser más recordados que todos los demás, el día a día supone a sus seguidores en un continuo refuerzo de sus creencias.

  2. srcincuenton Says:

    esto muestra que TODAS LAS RELIGIONES SON IGUALES … o sea : irracionales, fanáticas y pseudo-espirituales ya que se ocupan de temas de lo más terrenales

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