Muertos, fantasmas y fantasmadas

Parece que, cuando nos morimos, los occidentales pasamos por una especie de canuto...

Quería aprovechar la ocasión del jalogüín, esta fiesta del nuevo santoral made in Hollywood, para picotear (algo) en lo que se sabe (poco) respecto a qué hay de cierto (nada) en esos supuestos viajes de ida y vuelta al más allá llamados “experiencias cercanas a la muerte”. El tema ha resultado más complejo de lo previsto.

Desde la publicación del libro de Raymond Moodys Life after life (1975) ha habido un aluvión de literatura sobre los testimonios de pacientes que estuvieron cerca de la muerte. Moodys es autor del término Experiencia Cercana a la Muerte (NDE en inglés) que incluyen características comunes: separación del propio cuerpo y visión desde fuera siguiendo el paradigma del “viaje astral”, un túnel con una luz al final, visiones o conversaciones con parientes fallecidos y con figuras religiosas como Jesucristo o ángeles. La mitología popular sobre estos viajes de ida y vuelta al trasmundo se nutre principalmente de lo que publicó este autor. Mucha gente cree que los testimonios “típicos” son mayoritarios y universales, que son una prueba de una vida más allá del propio cuerpo y que constituyen la vía de entrada habitual al más allá.

Este mito ha calado tan profundamente en la cultura occidental que intelectuales de sólida formación como Matías Kuhnn, por ejemplo, lo incluyen en su acervo de creencias personales como un atisbo fidedigno de la vida perdurable de la que habla el credo. No me sorprende que un teólogo tenga fe, incluso he sugerido más de una vez que en eso precisamente consiste el tener fe; en creer que vamos a conseguir pervivir.

Sin embargo, Moodys ha sido acusado de elegir los testimonios para eliminar todos los “viajes” desagradables que pueden ser hasta un 15%. Tampoco seguía ningún protocolo ni entrevista tipo. No existe certeza de que verdaderamente fueran personas en trance de morir porque el autor no se tomó la molestia de revisar la información médica disponible de cada caso.

No hablaremos ya de otros personajes decididamente fantasmones que escribieron sobre el asunto, como E. Kübler-Ross, autora de unos 15 libros al respecto que conforman el auténtico “manual del buen morir” según la New Age. Su reputación quedó tocada de muerte (perdonen el chiste) porque acabó contactando con espíritus de fallecidos y teniendo o promoviendo relaciones sexuales entre difuntos y vivos a través de un médium. El asunto acabó mal cuando se descubrió que los espíritus transmitían infecciones vaginales.

Los neurobiólogos llevan tiempo ocupándose del asunto, pero los científicos más serios no suelen escribir best-sellers o quizá los libros que escriben nunca llegan a best-sellers y, como era de esperar, a medida que avanza la investigación, el asunto se va volviendo más técnico y va perdiendo gancho para la prensa sensacionalista. Así que no cabe esperar enterarse de qué están averiguando si no es haciendo una búsqueda exhaustiva en publicaciones especializadas.

Finalmente he encontrado una buena revisión aquí Leaving Body and Life Behind: Out-of-Body and Near-Death Experience, de Blanke y Dieguez (2009). Un resumen de su trabajo, junto con lo que he encontrado en otras publicaciones lo he colgado en este otro blog. Sus conclusiones son que las NDEs no son un fenómeno único, sino que se trata de diversas experiencias y que su estudio debe centrarse en los aspectos funcionales y neurológicos. Este enfoque, según los autores, provocará una desmitificación de las NDEs parecida a la que está sufriendo el “viaje astral”.

Susan Blackmore, una investigadora que tiene un interesante blog en The Guardian, opina que no hay evidencia para sostener que “algo se va” del cuerpo. Su explicación consiste en que cuando nuestro “relato” de la realidad se interrumpe, se rellena con imaginación y recuerdos fabricados a partir de nuestra experiencia y nuestra cultura (las diferencias entre culturas son muy significativas). Y ser crédulo y sugestionable ayuda mucho.

Mi falta de creencias sobrenaturales y mi poca predisposición a las ensoñaciones descontroladas me hacen sospechar que mis últimos momentos no serán demasiado espectaculares. Espero simplemente, hundirme en la inconsciencia. Bien pensado, siempre será mejor que soportar la cháchara trascendente de personajes vestidos con túnica y efectos especiales sacados de telefilms de serie B… Un respeto para nuestros últimos momentos, por favor.

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3 comentarios to “Muertos, fantasmas y fantasmadas”

  1. Todo lo que siempre quiso saber sobre el espíritu | Orgullo ateo Says:

    […] ectoplasmas han encontrado su lugar en la cultura popular y hay mucha gente, incluso teólogos como Matias Kuhnn, que creen que la existencia del alma está demostrada […]

  2. Confusio Says:

    No te creas, outsider. La ciencia ha averiguado bastantes cosas sobre las NDE, que he intentado resumir en http://nomehagasmuchocaso.wordpress.com/2011/11/04/experiencias-cercanas-a-la-muerte-y-otros-revoloteos/
    Supongo que parte del problema es que es imposible imaginar la inexistencia. Es una broma literaria parecida a la que planteaba Ende en “La historia interminable”, donde la nada se va comiendo el mundo y nadie es capaz de describirla porque, precisamente, no es nada. Más difícil aún concebir nuestro propio yo convertido en nada.
    Y creo que somos muchos los que, si nos encontrásemos con Dios, pasada la sorpresa inicial, le echaríamos un buen rapapolvo.
    Quizá no es que Dios haya muerto como decía Nietzsche, sino que está escondido, muy avergonzado.

  3. Outsider Says:

    Yo también creo que será algo así como desconectar el reloj de la mesilla de noche… ahora va, ahora no. Pero es una de esas cosas en las que la ciencia tampoco ha podido ir más allá. Seguramente porque es difícil, por no decir imposible, ir más allá cuando no lo hay. Las dificultades son las mismas que las existentes al intentar demostrar que no existe una tetera gigante dando vueltas al universo y rigiendo nuestros destinos.

    En todo caso, si el final tiene que venir con los efectos especiales, la luz, las túnicas y el guardián del paraiso… solo espero seguir teniendo plena facultad de raciocinio para poder decirles que son unos payasos y pedir audiencia con “el creador” para decirle que es un chapuzas.

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