¿Por qué estoy tan pesado con Harris?

Harris interpretó el buen salvaje en clave materialista

La tesis fundamental del libro de Harris es que los estilos de vida, los mitos y los tabús de los pueblos de la Tierra pueden parecer excéntricos o caprichosos, pero están firmemente relacionados con el tipo de vida y el ecosistema en el que se desarrolla cada cultura. Las sociedades se comportan como se comportan porque esa es su estrategia económica y ecológica para sobrevivir. Esta interpretación se llama materialismo cultural, y se puede considerar de inspiración marxista, aunque Harris se expresa en terminología convencional (nada de praxis ni condiciones objetivas).

Considero que la tesis fundamental del libro de Harris aporta seriedad y visión científica a un campo como la Antropología donde abundan las especulaciones gratuitas. Sus propuestas tienen carácter concreto y en muchos casos implican predicciones arriesgadas. Me resulta mucho más honrado y valiente que otros que escriben sobre el tema.

Además, Harris hace una aportación decididamente progresista para nuestra concepción de la Historia. Para él los pueblos de cazadores-recolectores disfrutaban de una calidad de vida muy superior a la de cualquier trabajador agrícola o urbano de cualquier civilización, al menos hasta la aparición de los avances médicos más importantes (anestesia, vacunas, antibióticos…). El cazador-recolector, si tomaba precauciones para conservar el ecosistema, solo necesitaba trabajar unas pocas horas al día, si a la caza la consideramos un trabajo. El resto del tiempo lo pasa charlando, descansando, bailando o contando historias.

¿Cómo llegamos a perder este estado de gracia? La transformación puede rastrearse en la Historia y en la Arqueología y obedece a causas económicas relacionadas con la acumulación de recursos. Harris es uno de los teóricos del origen mafioso del estado. El estado surge por imposición en aquellos lugares en los que la gente no puede huir.

El capítulo final de su libro, después de haber hablado sobre los tabúes de la alimentación, las guerras por el espacio en la selva tropical, los cultos cargo, el mesianismo y la brujería en Europa, denuncia el pensamiento contracultural “new age”. Unos movimientos que gozan de la salud de la mala hierba y los que Harris denuncia por reaccionarios: “… su función social es disolver y fragmentar las energías de la disensión. Esto debería ser evidente por la gran importancia que dan a hacer lo que a uno le venga en gana. No se puede hacer una revolución si cada uno hace lo que le da la gana. Para hacer una revolución todos deben realizar la misma cosa.”

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