Hitler católico

El otro día lo hice… Creo que no me vio casi nadie; pero bueno, me da igual, el caso es que lo hice. Fui a una biblioteca y saqué Mein Kampf.

Me interesan los orígenes católicos del antisemitismo nazi y todas las referencias al discurso hitleriano que he leído son de segunda mano. Sin embargo, la idea de comprar el libro y tenerlo en casa me producía cierto desasosiego (o sea, super mal rollo), así que recurrí a la biblioteca. De la lectura, más bien intento, he sacado las siguientes conclusiones:

  • El libro es un rollo macabeo, un mamotreto. No hay plan de la obra. Está todo bastante desordenado y salta de un tema a otro de forma caprichosa.
  • Hay continuas referencias a la política de actualidad (de actualidad en los años veinte) con muchos nombres y sucesos que no me dicen nada.
  • Va pasando alternativamente de la diatriba a la arenga cuartelera. No se aportan datos, ni referencias, ni testimonios para el análisis de los hechos. Toda polémica queda zanjada con un:”Yo opino así, el que opine como yo, que me siga, y si no, que se atenga a las consecuencias”. Vamos, que es un poquillo fascista.
  • El antisemitismo es una obsesión enfermiza. Los judíos y sus maldades salen casi en cada página. Como prueba para sus argumentaciones, aquí Hitler sí que aporta algo; cita el libro “Los protocolos de los siete Sabios de Sión“, una fabulosa superchería pergeñada probablemente por la policía zarista para justificar los pogroms. Se trata de una falsificación tan burda que para creer en su autenticidad hace falta ser previamente un antisemita. Un antisemitismo que no surge mágicamente de la nada. Hitler lo aprendió en su casa, en la escuela y en la iglesia. El resto es una historia muy larga de encuentros y desencuentros entre los nazis y el El Vaticano, aunque la actitud papal siempre fue muy comprensiva hacia aquél católico austriaco, tan aficionado a los gestos autoritarios.

Esta linda escena, con el niño Jesús (rubio, por supuesto) en brazos de su madre, la pintó Hitler.

  • No he encontrado ninguna frase en el libro que denote ateísmo o descreimiento. Por el contrario, declara en innumerables ocasiones su fe en Dios, porque, en contra del lugar común que con tanto éxito han propagado los cristianos, Hitler no era ateo. Considera que la erradicación de la raza semita es una misión que Dios ha encomendado al pueblo alemán.
  • Por lo demás, Hitler desconfía de la gente que piensa. Los intelectuales (la intelligentsia, los llama él) deben decidirse por un compromiso patriótico claro. Si son alemanes deben denunciar la conspiración judía o, si no, es que son ciegos o traidores. Para Hitler no tiene sentido debatir sobre la sociedad del futuro. Lo que será su nueva Alemania ya lo irá decidiendo sobre la marcha. No se trata ahora de ponerse a discutir sobre cómo va a ser la fiscalidad, o los planes de estudio. Al pueblo hay que darle gestos, consignas, metáforas poderosas, no datos ni propuestas técnicas. La victoria es para los que siguen a un líder, no para los que siguen una idea.

El Evangelio sirvió de inspiración al católico Goebbels, el creador de la marca Hitler y autor de la estrategia de comunicación del partido nacionalsocialista. Para él, el mensaje político debía seguir el ejemplo del Sermón de la Montaña. Jesucristo no explicó nunca los fundamentos del cristianismo. Se dirigió a sus contemporáneos con frases sencillas y metáforas poderosas. El líder no debe hablar sobre organización social, derechos o leyes… no es conveniente ofuscar el mensaje con asuntos tan concretos que, además, suponen compromisos para el líder y su partido. Un discurso basado en imágenes y en parábolas deja un gran margen de maniobra. Eso lo saben todos políticos de nuestro tiempo, que parecen seguir el manual de Goebbels en lo que a propaganda se refiere. Juanjo Millás contaba que no podía evitar que en su mente surgiera una de esas imágenes poderosas cuando escuchaba a Sarkozy decir: “creo en una Francia en la que los alumnos se levantan cuando entra el profesor”. Rajoy lo intentó con su niña, aunque con resultados más bien patéticos. Bien mirado, mejor así.

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10 comentarios to “Hitler católico”

  1. Pepe Verdura Says:

    Todo esto me lleva a la siguiente teoría: los judíos eran tan buenos que Dios los eligió como su pueblo (hasta hoy algunos le dicen Dios del Pueblo de Israel). Pero no aceptaron al Mesías (Cristo, que además de buen judío era nada menos que el Hijo de Dios), y lo mataron. En unos pocos siglos, tal vez por esta razón nace el antisemitismo católico y luego cristiano en general. Para los nazis fué distinto; no hubo judíos buenos (ni Cristo). Eran de una raza maldita y despreciable. Lo de su religiosidad debió ser para la platea. Lo mío era una curiosidad intelectual: hoy, no importa, a los efectos prácticos, si Hitler era católico o no. Lo interesante sería que los nazis no resurjan nunca más, aunque todo puede ser (depende, un poco, de lo que siga haciendo el estado de Israel). Confusio: querer limpiar el nombre de una religión es imposible. No hay detergente o cloro que limpien o borren la sangre derramada y atrocidades cometidas. Tal vez me interpretaste mal: tenía una duda, nada más. No pretendo defender a religión alguna. Tampoco me voy a amargar la única existencia que tengo y conozco (y trato de disfrutar) por que los nazis fueran coherentes o no, cristianos o no. Saludos.

  2. Confusio Says:

    Y no te ofendas por lo de trivial o empobrecedor. Simplemente dale otro significado a las palabras y ya está.

  3. Confusio Says:

    Ya lo entiendo. La relación entre las palabras y las cosas es convencional… en fin, si lo dice Hospers… Tu lo usas como excusa para llamar fascista a todo el que te cae mal. De hecho, ya me estas llamando fascista solo por llevarte la contraria.
    ¿Por qué los nazis no eran verdaderos cristianos? ¿Porque eran militaristas? ¿Porque odiaban a los judíos? Pues entonces Torquemada no debía ser cristiano tampoco. ¡Qué manera tan sencilla de limpiar el nombre de una religión! Se cometieron barbaridades en nombre de Cristo, pero no eran verdaderos cristianos.
    Pero, claro, la asignación de “significancia” a la palabra cristiano también es convencional.

  4. Pepe Verdura Says:

    La relación entre las palabras y las cosas es convencional (J. Hospers, “Intr. al Análisis Fiolosófico”), de ahí las sutilezas en la asignación de significancias. Voy a seguir estudiando para salir de mi confusión -la relación nazismo-cristianismo- (a pesar de Confusio, que se escribe con “c”). Lo que quiero decir es que los nazis no eran verdaderamente cristianos (o bien, eran contradictorios). Además, a mi no me parece trivial o empobrecedora la opinión de nadie. Semejante postura tiene un tufillo facistoide. Con la mayor consideración y respeto. Si-iu-leiter.

  5. Confusio Says:

    Es normal que los cristianos adoren a Cristo. El antisemitismo nazi tiene raiz religiosa y prosperó perfectamente en una Europa llena de tradiciones y prejuicios antijudíos.
    El discurso de “todos son nazis” me parece empobrecedor. El imperialismo o el liberalismo globalizado tienen sus características propias. Que los poderosos pretendan controlar los recursos no tiene nada de novedoso. Por ese lado podemos llegar a sostener que los romanos o los hunos también eran nazis.

  6. Pepe Verdura Says:

    Quiero agregar que no entiendo como los nazis adoraban dentro del cristianismo justamente a Cristo, que supuestamente era de la raza inferior. También quiero manifestar que Hitler fué el peor asesino de la historia contemporánea, por la fama nomás. Tiene un miserable 2do. puesto. En number one: Stalin.

  7. Pepe Verdura Says:

    El antisemitismo ya estaba en Alemania (y en Rusia) antes que el marxismo. Nadie quiere trivializar. Alemania nazi, luchaba por la supremacía racial. La Alemania actual, por la batuta alemana en la UE bajo el signo del libre mercado. La UE sufre la dictadura de ese libre mercado (preguntar a los griegos, españoles, italianos, etc.). En definitiva, SÓLO ES DINERO. EE.UU. invade países (y los destruye) -ls UE también- para llevarles los beneficios de la libertad, la democracia y el libre mercado (¿el gas y el petróleo?). SOLO ES DINERO. Estos son los nuevos nazis. Para los viejos, detrás de la raza, también estaba EL DINERO.

  8. Confusio Says:

    Me parece que comparar a Hitler con cualquier político actual es una trivialización que puede parecer de mal gusto a quienes han sufrido una dictadura. Hitler es el producto de una burguesía que, en respuesta al marxismo, decidió arrojarse al irracionalismo intelectual. En vez de la lucha de clases, decidieron que había que interpretar la Historia como una confrontación de razas. Quiero creer que un discurso basado en la raza es imposible hoy en día. No porque falten descerebrados capaces de creérselo, sino más que nada porque ya no existe el marxismo.

  9. Pepe Verdura Says:

    Pero Hitler no está muerto: la tenemos a la Merkel, a Cameron, a Rajoy, a Obama. En fin, no es cuestión de religión o raza. Es cuestión de dinero.

  10. Pepe Verdura Says:

    No entiendo como Hitler o sus nazis pudieran ser católicos o cristianos, si es que Cristo también era judío (la raza inferior). Qué locura!

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