Santa Teresa: tecnología del arrobo

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Diome gana de leer la Vida de Santa Teresa, escrita por ella misma, que prologó y comentó Fray Luis de León y, aparte de gozarme mucho en la manera en que la santa escribe, que no parece sino que la oyera uno hablar, de tan natural y sin artificio que desgrana su relato, lo cierto es que no me aprovechara gran cosa.

El lenguaje y las expresiones son de esa época de nuestras letras en la que, según Menéndez Pelayo, todo el mundo escribía bien. O esa es la conclusión del erudito cántabro siempre que se trata de valorar la calidad literaria los autores heterodoxos de la misma época. Así lo hace cuando habla de la Biblia de Reina-Valera, por ejemplo. Así pues, una vez relativizado el mérito literario de Santa Teresa (ST), nos queda valorar el contenido.

Y, la verdad, lo que ST nos cuenta de su vida podría describirse como el prontuario del místico y tendría su equivalente actual en los manuales de meditación y muchas semejanzas con los libros de autoayuda que infestan las librerías. Llega a resultar un poco ramplón como la santa va desgranando los entresijos técnicos del arrobo y describe sus goces que parece que nos estuviera vendiendo su método en varios pasos. Las distracciones, los engaños y las trampas que pone el maligno se describen con precisión. A veces, hasta se llega a vislumbrar al mismísimo Belcebú en forma de sapo:

…vimos venir hacia nosotros (y otras personas que estaban allí también lo vieron) una cosa a manera de sapo grande, con mucha más ligereza que ellos suelen andar: de la parte que vino, no puedo yo entender pudiese haber semejante sabandija en mitad del día…

A veces escuchamos las consejas de una lugareña supersticiosa, como cuando advierte contra hechicerías de amantes y cómo deshacerlas

… la mujer le tenía puestos hechizos en un idolillo de cobre…. por hacerme placer, me vino a dar el idolillo, el cual hice echar luego en un río. Quitado esto comenzó, como quien despierta de una gran sueño, a irse acordando de todo lo que había hecho aquellos años, y espantándose de sí … vino a comenzar a aborrecerla.

Así pues, esta sherpa nos cuenta los peligros de la ascensión y cómo sortearlos mientras recuerda las grandes aflicciones, pero también los inefables goces que le ha deparado su vida en las alturas. Lo que no se ve por ningún lado es el dolor por el prójimo. Los dolores y las privaciones que se cuentan son los del alma que anda separada de Dios. Teresa de Jesús vivía rodeada de sufrimiento e injusticia, pero lo único que le provoca verdadero dolor son los largos periodos sin recibir el arrebato místico. Parece que el místico sufre “bajones” que pueden compararse al síndrome de abstinencia, la descripción es la de una depresión de tomo y lomo:

Después da una pena que ni la podemos traer a nosotros, ni venida se puede quitar..a deshora viene un deseo… que penetre toda el alma…ninguna (cosa) que le acompañe le parece hay en la tierra, ni ella la querría, sino morir en aquella soledad.

La monja encuentra mucha gente docta que yerra. La vía del entendimiento y el estudio se presenta peligrosa; la de la repetición de las consignas aprendidas es mucho más segura.

Con simpleza representarnos delante de Dios, que quiere se haga el alma boba

ST propone el abandono de la mente (entendimiento y memoria no ayudan) y también de nuestros afectos mundanos, por supuesto, entre los que incluye la familia. En esto coincide con la estrategia de cualquier secta.

… más ha de temer el fraile y la monja… a los mismos de su casa que a todos los demonios.

La ausencia del Otro, de las personas, es lo más llamativo de sus reflexiones. La humanidad que la rodea no llegan ni a actores secundarios de la obra. El prójimo es pura tramoya en una obra que solo tiene dos actores:

…porque lo más que hemos de procurar al principio es solo tener cuidado de sí sola [el alma], y hacer cuenta que no hay en la tierra sino Dios y ella.

La frase yo pensaba que era del hereje Miguel de Molinos, pero veo que es suya y, por tanto, palabra santa para la Iglesia.

En resumen, según ST, para llegar al arrobo no hay que ir a buscarlo derechamente, que eso es arrogancia; porque no hay alma, por santa y buena que sea, que merezca tales goces. Hay que rezar mucho, leer obras pias y llevar una vida de mortificación, pero todo ello con mucha humildad, haciendo como si nada. Entonces, cuando el alma no se lo espera, así, como de sorpresote, viene Dios y le da un aventón.

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3 comentarios to “Santa Teresa: tecnología del arrobo”

  1. La santa voladora hace caja | Orgullo ateo Says:

    […] Para celebrar el V centenario de la santa voladora la ley de presupuestos de 2014 lo considera acontecimiento de excepcional interés público y durante dos años se le aplican las ventajas de la Ley 49/2002 de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo. Se concede un trato de favor a una agenda de actividades con un alto contenido de proselitismo religioso, equiparándolas a la protección del arte o de la ciencia. No esperen encontrar en esos actos y exposiciones nada sobre los aspectos más oscuros de  Teresa de Ávila. […]

  2. libertarixs Says:

    La idea de dios implica la abdicacion de la razon y de la justicia humanas, es la negacion mas decisiva de la libertad humana y lleva necesariamente a la esclavitud de las personas, tanto en la teoria como en la practica… Si dios existe, el hombre es esclavo, ahora bien el hombre puede y debe ser libre: por consiguiente, dios no existe.

  3. srcincuenton Says:

    Mejor un porro

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