Archive for the ‘Desencuentros con dios’ Category

Un diálogo entre inteligentes y listos

28 septiembre 2016

La ciencia y la religión pueden dialogar. O eso es lo que dice Kathryn Pritchard en Nature. Una opinión parcial porque ella trabaja como relaciones públicas de la iglesia anglicana.

La iglesia anglicana es una de las más abiertas a este tipo de experiencias (bien por ellos), pero me da la impresión de que esa actitud “sci-friendly” es muy rentable porque con poco esfuerzo (sentarse a escuchar y soltar cuatro vaguedades) reciben una especie de sanción de cara a la opinión pública que lleva a creer al público más desinformado que la ciencia les da la razón.

De este ejercicio de diálogo la única que recibe algún beneficio es la religión. Haga usted un esfuerzo de divulgación dirigido a los religiosos por esa deferencia que se tiene con las personas mayores inadaptadas, para luego enterarse de que el sacerdote o el imán les explica a los fieles que se lleva muy bien con los científicos porque sus explicaciones sobre el Corán les sirven de inspiración para sus investigaciones que, por supuesto, corroboran la visión islámica del Universo. Cuando se trata con líderes religiosos hay que tener en cuenta que se trata de gente muy mentirosa. Personas que mantienen su prestigio con una estudiada combinación de mentira y medias verdades.

La superficialidad de la prensa hace el resto. Aquí en España, cuando se divulgaron los primeros resultados que confirmaban la existencia del bosón de Higgs, la mayoría de los periodistas corrieron a entrevistar a curas y obispos (…como es la “partícula de Dios”). Los sacerdotes aprovecharon para protestar contra el aborto y el baile agarrado, que es lo que se saben, porque del bosón sabían un poco más que el periodista, es decir, nada.

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¿Es peligrosa la espiritualidad? Respuesta de un premio Nóbel

2 febrero 2014

Harold Kroto, premio Nóbel de Química, habla del ataque del pensamiento religioso contra el espíritu de la Ilustración, que se está produciendo en todo el mundo. Dice otras muchas cosas interesantes, pero especialmente a partir del minuto 4:15 reflexiona sobre cuál debe ser la actitud de un científico responsable respecto al pensamiento religioso. Considera que debe ser de abierta oposición, porque quien acepta creencias sin pruebas está psicológicamente blindado contra el razonamiento y es capaz de imponer cualquier cosa o tomar cualquier decisión solo porque está profundamente convencido.

Mark Twain blasfemando

12 octubre 2012

Mark Twain, al final de su vida concentra toda su impotencia y su desesperanza en unos escritos que han visto la luz recientemente. La religión no le ha proporcionado una explicación convincente para el dolor, la muerte de inocentes, el sufrimiento de humanos y animales. Mark Twain ajusta sus cuentas con Dios.

…(los sacerdotes) con su silencio lo condenan irrevocablemente como un señor maligno, después de haber persuadido a los feligreses de que Él es totalmente compasión, virtud y amor que todo lo llena. El púlpito no sabe cómo conciliar estas grotescas contradicciones y no lo intenta.

Al ser despojado de todas las cualidades que podrían honrar a un Dios y que podrían inspirar respeto, reverencia y adoración por Él, el Dios verdadero, el Dios auténtico, el Hacedor del enorme universo es igual que todos los otros dioses de la lista. Demuestra día tras día que no se interesa por el hombre, ni por los otros animales, a no ser para torturarlos, matarlos, y sacar de este pasatiempo el mayor entretenimiento que pueda permitirse y hacer lo posible para no cansarse de la eterna e inmutable monotonía de todo ello.

El nuestro es con mucho el peor Dios que la genialidad del hombre ha hecho brotar de su imaginación demente.

Es con estos bandidos celestiales con los que el ingenuo, confiado e ilógico cobaya humano busca un cielo de felicidad eterna…

La mala baba que destila Mark Twain es propia del creyente desengañado. En el fondo es un regreso a la ingenuidad infantil… toda esa andanada de blasfemias arrojadizas pretenden hacer daño al ser que le enseñaron a amar porque ha llegado al convencimento de que no es digno del amor de nadie. Solo es el viejo solitario, cascarrabias y celoso que nos enseña el antiguo testamento. Una profunda decepción de la que nosotros los ateos estamos a salvo, gracias a Dios.

San Miguel de Unamuno, mártir

14 marzo 2012

Unamuno es un cristiano sentimental, pero sin fe. Se muestra partidario de mantener la mentira de la religión por no afligir al hombre. Además, en la sociedad de su tiempo, la emancipación de las ideas religiosas era impensable, una excentricidad solo al alcance de una élite intelectual. Así que de su obra podemos rescatar el diagnóstico de nuestro mal, pero mantener la fe como tratamiento adormecedor contra el sentimiento trágico de la vida, hoy en día se nos antoja simple autoengaño. Creo que ya somos capaces de proponer soluciones más constructivas al drama de nuestra finitud.

Feurerbach proclamaba que no debíamos  avergonzarnos de nuestra finitud. Que todo lo que somos vaya a desaparecer con nosotros es la injusticia intrínseca de la vida. A Unamuno le entristecía hasta la desesperación, porque tenía un elevado concepto de sí mismo y se entristecía por él y por nosotros.

Estamos en esta página siempre dándole vueltas al problema del valor supremo de la verdad. Unamuno decía que debe buscarse la verdad en la vida y la vida en la verdad. El problema es que no hay vida en la verdad. San Manuel Bueno se decanta por la vida antes que por la verdad y hasta sospecha que Jesucristo tomó idéntica decisión.

Creo que no se trata de elegir. En un copo de nieve tampoco hay vida, pero no deja de ser hermoso.

¿El Cosmos está hecho para nosotros?

25 octubre 2011

John Martin. Grabado de El Paraíso Perdido

Que el Sol dominando en el cielo se eleve sobre la tierra, o que la Tierra se eleve sobre el Sol; que el sol empiece en Oriente su abrasada carrera, o que la Tierra avance desde Occidente en silenciosa marcha, con inofensivos pasos, mientras que durmiendo sobre su eje suave se traslade blandamente con la atmósfera tranquila que la rodea; nada de esto debe darte cuidado, ni tienes para qué fatigar tu pensamiento con cosas tan ocultas; déjalas para el Dios de las alturas.

Rafael a Adán en El Paraíso Perdido. J. Milton.1667

Resulta intrigante esa pretensión del Gabriel… Olvida tus preguntas acerca del Cosmos, insignificante criatura, y conténtate con admirarlo. Ni siquiera le dice si es la Tierra la que gira o es el Sol. Supongo que el propio Milton debía tener sus dudas. Naturalmente, Gabriel no hizo más que excitar nuestra curiosidad y de la curiosidad nació la desobediencia.
Me ha venido a la memoria este pasaje del Paraíso Perdido cuando leía este interesante artículo sobre teología y cosmología, de Sean Carroll, un físico que tiene un blog muy ameno y comprensible.
La idea de una creación “para nosotros”, un Universo fabricado con la idea de proporcionar un hábitat a las criaturas de Dios, no cuadra con la inmensidad del cosmos y la apabullante cantidad de lugares inhabitables. Mirando hacia lo más pequeño, la estructura íntima de la materia padece la misma inflación. De todas las partículas elementales descubiertas, la mayoría no tienen la más mínima relevacia para la vida. Toda la materia del Universo parece estar hecha de dos tipos de quarks (arriba y abajo) y dos tipos de leptones (electrones y neutrino electrónico), así como varias partículas portadoras de fuerzas. Pero este patrón de quarks y leptones se repite tres veces: a los quarks arriba y abajo se suman cuatro tipos más, así como al electrón y su neutrino se le unen dos partículas tipo electrón y dos neutrinos más. Por lo que respecta a la vida, estas partículas son completamente superfluas. Todos los procesos que se observan diariamente en el Universo funcionarían igual sin esas partículas. ¿Por qué los contituyentes de la Naturaleza exhiben esa duplicaciones sin objetivo si las leyes de la naturaleza fueron concebidas pensando en la vida?
En las conclusiones de su artículo Carrol dice: ”Pensando como un buen científico y observando el mundo en que vivimos, ¿es más razonable una descripción del Universo materialista o teísta? Aunque no creo haber cambiado la opinión de nadie, espero que mi razonamiento haya quedado claro: Buscamos la comprensión de la realidad lo más completa, coherente y simple que sea posible. Por lo que actualmente sabemos del Universo, no parece haber ninguna razón como para invocar a Dios como parte de esa descripción. En todos los casos en los que Dios pueda haber parecido un hipótesis útil — por ejemplo para explicar las condiciones iniciales del Universo, o las inesperadas características de las partículas subatómicas — siempre hay explicaciones alternativas más sencillas que no requieren nada fuera de una descripción materialista. Puedo concluir que Dios sólo sirve para complicar las cosas y que la hipótesis debe rechazarse desde una lógica científica. Es una conclusión con una larga tradición, puesta al día por la cosmología moderna; pero la discusión, por supuesto, durará mucho aún.”

El Dios de las pequeñas cosas y de los grandes terremotos

21 septiembre 2010

En TED se puede ver una interesante charla de Tom Honey, pastor de la Catedral de Exeter.

El pastor se pregunta lo mismo que todo creyente con sensibilidad cuando asisten a una gran catástrofe. En este caso se trata del tsunami del Índico de 2004, que provocó más de 200.000 muertos. Como suele ocurrir, las historias de aquéllos que se salvaron por pura casualidad son calificados de “milagros” por personas que puede que sean creyentes, pero que no demuestran demasiada inteligencia.

Tom Honey se cuestiona si se puede amar a un Dios así. El hombre siente que, si es correcto lo que le inculcaron desde pequeño como sentido del bien y de la justicia, y que se supone que emana de los mandamientos de Dios, el propio Dios incumple sus preceptos y se comporta como un pésimo maestro. ¿Qué clase de justicia es esa?

Es uno de esos momentos en los que el creyente sienta a Dios en el banquillo y, por un momento, el siervo adquiere grandeza y dignidad por su osadía. Parece, incluso, que el conferenciante está a punto de rebelarse y mandar al cuerno a ese Dios atrabiliario y caprichoso cuyo sentido de la justicia no comprendemos. Por otro lado, si el origen del bien, del amor y de la justicia son divinos, ¿eso convierte en justas las muertes y el sufrimiento provocados por la catástrofe? ¿son justas por ser voluntad de Dios?

No quiero pensar que es cobardía, pero, finalmente, Dios se salva, gracias a ser el dios de las cosas o porque está en las cosas. La conclusión tiene un tufo panteísta y no acabo de entender qué quiere decir. Tal vez el pastor se refiere a que el concepto humano de justicia no va con Él y que su parsimonia indiferente es como la de mar o la del viento, que no son conscientes de lo que generan o de lo que destruyen … O quizá quiere decir qué a Él se debe la existencia de todo y, por tanto, no podemos pedirle cuentas porque abrevie la existencia de algunas de sus criaturas.

Todo me parece un intento de explicar el absurdo generando más absurdo. Las catástrofes suceden y sucederán y cuando nos preguntemos ¿por qué?, la naturaleza nos responderá ¿y por qué no?