Posts Tagged ‘altruismo’

Qué dirá Dios… y qué dirán los vecinos

29 abril 2016

La prensa ha recogido los resultados de un estudio publicado en Nature sobre el papel de la religión en el desarrollo de la cooperación en las sociedades. La hipótesis del estudio de Purzycki, Henrich y colaboradores es que creer en dioses que conocen la conducta y las intenciones de las personas y que tienen capacidad de castigar a los que infringen las normas fomenta la expansión del altruismo y facilita la cooperación con extraños (siempre que tengan las mismas creencias). Para demostrarlo estudiaron el comportamiento de unas 500 personas en un juego en el que es importante la cooperación con extraños. Los participantes pertenecían a ocho comunidades del mundo con diferentes creencias y el resultado es que puntuaban más (eran más imparciales y cooperadores) aquellas personas que profesaban una religión con un dios (o dioses) omniscentes y justicieros.

Pero hay contestación. Jeroen Bruggeman, de la Universidad de Amsterdam considera que hay otras hipótesis alternativas. La reputación de las personas es un mecanismo suficiente para explicar la cooperación y el tamaño de las redes de comunicación y su interconexión favorece ciertos comportamientos altruistas que permiten ganar prestigio. Este señor estudia el prestigio personal en redes de comunicación y de qué manera evaluamos la fiabilidad de desconocidos a través de indicadores de su prestigio. Por lo que me ha parecido entender de una de sus charlas, el cotilleo y el qué dirán es más amenazador que un dios justiciero que todo lo ve.

La maldición del mendigo

16 julio 2010

Ulises, disfrazado de mendigo, se presenta ante Penélope

Los cristianos se consideran con derechos de autor sobre la invención del matrimonio, de manera que pretenden poder decidir si una unión debe llamarse matrimonio o no. Se muestran dispuestos a compartir la autoría con judíos, musulmanes y otras religiones, pero no con la sociedad laica. A mí no me sorprende, porque discutiendo con ellos he comprobado que, incluso, se consideran los inventores de la bondad. Piensan que la caridad y el amor al prójimo no existían en el mundo hasta que no la proclamó Jesucristo o el profeta correspondiente.

Gracias al advenimiento de la bondad a las sociedades paganas aparecieron los mendigos (¡flop!). ¿Es que hasta entonces no existían? …pues resulta que sí existían ¡Misterio enorme! ¿De qué vivían, si la gente no conocía la caridad?

La ayuda al desvalido era una obligación moral para el héroe clásico. Muchas veces tenía premio. Así sucede en la historia de Filemón y Baucis, favorecidos por Zeus por haberle dado acogida. El héroe debe ayudar al desvalido porque en eso consiste la justicia.

(habla la diosa Hera)...ya antes Jasón también me era muy querido, desde que, junto a las corrientes del Anauro bastante crecido, cuando yo probaba la justicia de los hombres, vino a mi encuentro… Se compadeció de mí, que tenía la apariencia de una anciana, y levantándome sobre sus hombros él mismo me llevó al otro lado a través del agua impetuosa. Apolonio. Argonáuticas

La mendicidad como institución es muy antigua y cuenta con miembros tan excelsos como Diógenes de Sínope o el mismísimo Ulises. El cristianismo y el islam solamente supusieron su afianzamiento como actividad económica reglamentada. La limosna obligatoria del islam o casi obligatoria del cristianismo fortaleció al gremio de los pedigüeños, que llegó a las más altas cotas de profesionalidad con la contrareforma. Los protestantes decidieron que si Dios les había maldecido con la miseria, por algo sería, mientras que los católicos los incluyeron entre las obras necesarias para salvarse. Así, en el Siglo de Oro asistimos a una detalladísima especialización de los mendigos, con sus fraudes correspondientes, que aparece en la novela picaresca.

La limosna tiene poco que ver con el amor al prójimo. El dolor anímico que puede transmitirnos una persona desvalida no es amor. Se llama empatía y sólo una aproximación muy grosera puede confundirlo con el amor. Esta es una banalización del amor típica del cristianismo. Si vemos como alguien se corta con un cuchillo podemos sentir el dolor en nuestras carnes y seguramente acudiremos en su ayuda, pero yo no llamaría a eso amor. De la misma manera, los que dan limosna tampoco lo hacen por amor. Propongo tres motivaciones:

-Por empatía con quien se ve desvalido o desesperado.

-Para ser recompensados y recibir ayuda sobrenatural más adelante.

-Por miedo a la maldición del mendigo, algo que existe en todas las culturas. Según los principios de la magia contagiosa que describió Frazer, el padre del evolucionismo antropológico, el mendigo es peligroso: Puede contaminarnos y traspasarnos su desgracia… Lagarto, lagarto.