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Dragones y antropólogos

23 mayo 2014

EEgansugial viejo Yurrumendi, un extraño inventor de fantasías, le dijo a Zelayeta que aquella cueva era un antro  donde se guarecía una gran serpiente con alas, la Egan-suguia. Esta serpiente tenía garras de tigre, alas de buitre y cara de vieja. Andaba de noche haciendo fechorías, sorbiendo la sangre de los niños, y su aliento era tan deletéreo que envenenaba.

Desde que supimos esto, la cueva nos imponía algún respeto. A pesar de esto, yo propuse que quemáramos la maleza del interior. Si estaba la Egan-sugia se achicharraría, y si no estaba, no pasaría nada. A Recalde no le pareció bien la idea. Así se consolidan las supersticiones.

Pio Baroja. Las inquietudes Shanti Andía

La lectura de este pasaje de la novela me ha movido a buscar alguna información sobre la mitología vasca.  Básicamente había una diosa madre y una diosa de la tierra (Ama-Lur), que engendraban al Sol y la Luna y otros muchos dioses y criaturas. Hay dioses más modernos, de origen indoeuropeo, como Urtzi, que es el equivalente vasco de Zeus, y monstruos como el que inspira la historia de Egan-sugia, que debe ser una versión local de Erensuge o Sugaar.

He encontrado en la Wikipedia un enlace a la Enciclopedia Auñamendi, con un texto, no muy bien escrito, la verdad, de Josu Larrinaga en el que, sin venir mucho a cuento, se leen las clásicas y ya cansinas comparaciones entre la ciencia y la religión en el que se viene a decir que ser científico es poco menos que ser un fanático religioso.

La cosa no mejora cuando consultamos la Wikipedia. En la entrada matriarcalismo vasco leemos un buen montón de afirmaciones vagas, ambiguas y de marcado sabor posmoderno. Así nos enteramos que, en el cuadro categorial de los tipos ideales weberianos, el tipo Matriarcal-Natura (=vasco) es oral-asuntivo, mientras que el patriarcal-racionalismo es anal-agresivo.

Me fascina comprobar que en la red es posible encontrar explicaciones inteligibles del entrelazamiento cuántico o de los números transfinitos, pero no del matriarcalismo vasco. Los físicos hacen un esfuerzo por hacerse entender, mientras que algunos antropólogos parece que se esfuerzan en lo contrario. Yo pienso, como los ilustrados, que el conocimiento debe divulgarse y que con inteligencia y creatividad puede divulgarse cualquier cosa. La divulgación de la ciencia es una obligación moral que, por desgracia, la mayoría de científicos descuidan.

Espero sinceramente, que los antropólogos abandonen este paradigma especulativo y pedante y adopten enfoques más objetivos, como el de Harris, por ejemplo, que por lo menos dice cosas comprensibles y, en muchos casos hasta demostrables empíricamente. Eso es lo que hay que hacer para hacer de la antropología una ciencia y para no consolidar supersticiones.

 

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Lecturas poco recomendables

6 mayo 2009

Si existen cinco vías para creer en Dios, para dejar de creer existen por lo menos tres, a saber: La via dolorosa, la que recorren aquellos maltratados por la fortuna, los que sienten que la vida es una sucesión de atropellos e injusticas, los que han sido defraudados y utilizados por sus guías espirituales… Es la de aquellos que sientan a Dios en banquillo de los acusados (“¿Por qué permites esto?”) y es una vía que me alegro de no haber recorrido durante demasiado trecho porque he tenido la suerte de no haber experimentado nunca el verdadero infortunio. Además es un camino que se interna en terreno de los sentimientos; tiene más que ver con sentirse triste que con un verdadero razonamiento. Es probable que la fe perdida regrese con el buen humor.

Luego está la via escatológica, que es con mucho la que más derechamente nos llevará al ateísmo (y sin posibilidades de retorno). Pero de ésa hablaremos otro día. Y por último está la vía antropológica, para la que Feuerbach sería el mejor acompañante, y que empieza a caminarse cuando sentimos interés en profundizar en los textos y las tradiciones religiosas y que va convirtiéndose en una antropología crítica. El que la transita acaba sospechando que la Biblia no enseña nada sobre Dios, sino sobre los hombres que la escribieron.

El farmacéutico de “Madame Bovary”, contaminado de ideas liberales, opinaba en la tertulia, para incomodar al cura, que la Biblia era un libro inconveniente, lleno de detalles picantes y cosas atrevidas

-Usted convendrá en que ese no es libro para ponerlo en manos de una joven…

-¡Pero son los protestantes y no nosotros- exclamó el cura impaciente- quienes recomiendan la Biblia!

Pues a pesar de la promesa de los presuntos detalles picantes y cosas atrevidas, la Biblia resulta un lectura farragosa. Abundan, como suele suceder con textos tan antiguos, las incoherencias producto de un copy-paste descuidado, las enumeraciones interminables, las genealogías… hay poca acción y la descripción psicológica de los personajes es pobre y desconcertante. Los que reconocemos su interés antropológico y cultural pero no logramos pasar de los tres versículos estamos en deuda con Sir James George Frazer, uno de los padres de la antropología, autor de “La rama dorada”. En español hay editada una recopilación de los capítulos de esa magna obra (doce volúmenes) dedicados a los mitos bíblicos. El libro se titula “El Folklore en el Antiguo testamento” (F.C.E.1981). Es difícil leerlo y conservar la fe… Estáis avisados.

Uno de los capítulos que más me sorprendió fue el que hace referencia a los diez mandamientos. “No cocerás el cabrito en la leche de su madre”, se titula. Trata sobre la primera versión de los diez mandamientos, tal como aparece en el Éxodo, cap. 34. Se trata de un decálogo que sorprende, como subraya Frazer, por ser completamente amoral:

1.- No adorarás a otro Dios

2.- No te fabricarás dioses de fundición

3.- Todo primer nacido es mío

4.- Seis dias trabajarás, pero el séptimo descansarás

5.- Guardarás la fiesta de los ácimos del mes de Abib

6.- Celebrarás la fiesta de las semanas, de las primicias de la siega del trigo y la fiesta de la recolección al tornar el año.

7.- No ofrecerás junto con pan fermentado la sangre de mi sacrificio

8.- No guardarás hasta la mañana siguiente la grasa del sacrificio de la fiesta de Pascua

9.- Traerás las primicias de tu tierra a la casa de Yahvé

10.- No cocerás el cabrito en la leche de su madre

Parece que este decálogo fue modificado y ciertamente mejorado en un versión “moral” que es la que todos hemos aprendido. Frazer cree que la versión moral es más moderna porque la tendencia general de la civilización es la que cree en la superioridad de la moral sobre el ritual. Así sea…