Posts Tagged ‘blasfemia’

Elisa Mandillo y el nombre de las cosas

31 agosto 2016

Santo-santo

Nos vemos en la obligación de tener que incorporar a Elisa Mandillo en la galería de personas perseguidas por los religiosos que aparece a la derecha. Todas ellas han cometido el delito de no comulgar con determinadas creencias sobrenaturales y no ser capaces de disimularlo.

Se trata de un episodio más de la creciente envidia islámica de los católicos de este país. Contemplan las limpiezas ideológicas que está realizando Erdogán en Turquía y les encantaría tener el poder suficiente para hacer lo mismo. De lo cual se deduce que la tolerancia en los religiosos es siempre consecuencia de una situación momentánea de pérdida de poder.

Estos enfermos aquejados de apofenia crónica encuentran muy desagradable que la gente no trate sus interpretaciones de la realidad con el debido respeto. Se consideran víctimas. También los que creían que el fin del mundo era el 20 de diciembre pasado están pensando seriamente en pleitear contra los que sacan chistes sobre el asunto. Disimular la risa debería ser una obligación social y, para algunos, legal.

Así que una juez de Málaga quiere sentar en el banquillo a Elisa.  Observo que la juez escribe que la encausada llevó en procesión “una vagina”. Parece que tanta educación católica le ha dejado las habituales secuelas de ignorancia. Lo que llevaban en procesión era una vulva, no una vagina, que es como confundir el oído con la oreja. Pero bueno, ya se sabe que no es del todo decente que una mujer sepa tanto sobre esas cosas de por ahí abajo, aunque se trate de órganos de su propio cuerpo. La ignorancia es más correcta, no sea que la confundan a una…

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Reírse del Apocalipsis es fascismo

21 diciembre 2012

ProfetaLos que anunciaban el fin del mundo para estos días, hartos de sufrir las chanzas de columnistas y blogueros han decidido organizarse y pasar al contraataque. Han constituido la Fundación Nostradamus y pretenden llevar sus propuestas al Parlamento. Su portavoz, Santiago Orero Cenizo, denuncia ante los medios de comunicación la campaña de persecución que asegura que están sufriendo los apocalípticos: “No hay derecho a que, después de cada Fin del Mundo, estén todos los periodistas con las risitas y el cachondeíto”.

El objetivo de esta asociación es conseguir un cambio en la legislación para que las burlas en público sobre el Apocalipsis sean consideradas delito, del mismo modo que la blasfemia, y que se aplique nuestro Código Penal, pues el artículo 526.1 protege a todos los que tienen creencias religiosas, aunque den risa.

Se trata de una falta de respeto a nuestras convicciones más profundas- afirma- y es ofensivo para los apocalípticos, al suponer un escarnio de los dogmas, creencias, miedos y ceremonias de los que creemos en la inminencia del Fin del Mundo. Que la esperada fecha se esté retrasando un poco no es excusa. Nuestra fundación no se opone a cualquier tipo de debate intelectual y social, siempre que el mismo se desarrolle con el debido respeto a las personas e ideas enfrentadas, y transcurra por los debidos cauces de la educación y el respeto mutuo, sin necesidad de atacar innecesariamente los sentimientos religiosos de los que esperamos el Armagedón. Cuando llegue el Juicio Final, nosotros, los que vamos preparados, no pensamos reírnos de todos ustedes cuando los demonios se los lleven al infierno.

En este sentido, -continúa- hacemos nuestras las palabras del presidente del Centro Jurídico Tomás Moro, don Javier Pérez-Roldán Suanzes cuando dice: “la libertad se ha de defender con respeto y sin expresiones soeces, insultos, ni descalificaciones… No debemos olvidar que los regímenes nacionalsocialista y comunista hicieron uso del escarnio antes de sus persecuciones religiosas y de conciencia”.

La fundación cuenta con distinguidos juristas y abogados apocalípticos que se proponen denunciar todos los casos de burlas irreverentes de los que tengan noticia. Su objetivo es poder tener por fin un fin del mundo tranquilos, y aquí paz y después Gloria.

Mark Twain blasfemando

12 octubre 2012

Mark Twain, al final de su vida concentra toda su impotencia y su desesperanza en unos escritos que han visto la luz recientemente. La religión no le ha proporcionado una explicación convincente para el dolor, la muerte de inocentes, el sufrimiento de humanos y animales. Mark Twain ajusta sus cuentas con Dios.

…(los sacerdotes) con su silencio lo condenan irrevocablemente como un señor maligno, después de haber persuadido a los feligreses de que Él es totalmente compasión, virtud y amor que todo lo llena. El púlpito no sabe cómo conciliar estas grotescas contradicciones y no lo intenta.

Al ser despojado de todas las cualidades que podrían honrar a un Dios y que podrían inspirar respeto, reverencia y adoración por Él, el Dios verdadero, el Dios auténtico, el Hacedor del enorme universo es igual que todos los otros dioses de la lista. Demuestra día tras día que no se interesa por el hombre, ni por los otros animales, a no ser para torturarlos, matarlos, y sacar de este pasatiempo el mayor entretenimiento que pueda permitirse y hacer lo posible para no cansarse de la eterna e inmutable monotonía de todo ello.

El nuestro es con mucho el peor Dios que la genialidad del hombre ha hecho brotar de su imaginación demente.

Es con estos bandidos celestiales con los que el ingenuo, confiado e ilógico cobaya humano busca un cielo de felicidad eterna…

La mala baba que destila Mark Twain es propia del creyente desengañado. En el fondo es un regreso a la ingenuidad infantil… toda esa andanada de blasfemias arrojadizas pretenden hacer daño al ser que le enseñaron a amar porque ha llegado al convencimento de que no es digno del amor de nadie. Solo es el viejo solitario, cascarrabias y celoso que nos enseña el antiguo testamento. Una profunda decepción de la que nosotros los ateos estamos a salvo, gracias a Dios.

Un cirio para Javier Krahe

29 mayo 2012

A Javier Krahe le gustaban las rimas en “oma” y compuso estos versos que podrían ser nuestro himno:

EL CROMOSOMA

Hace tiempo que me importa un comino
que el último jalón de mi camino
caiga lejos de Roma,
hace tiempo no juego al acertijo
tan esdrújulo de un padre y un hijo
y una blanca paloma.

Y lo cierto es que no me desespero
desde el día que al célebre madero
lo comió la carcoma.
Pero si me preguntan y lo digo,
aparte de algún que otro íntimo amigo,
todos creen que es broma.

Y como con eso no se bromea
esperan que Dios me dé con la tea
de churruscar Sodoma
o que al menos diga yo reconfortante
que me he hecho mahometano o protestante.
Hablamos otro idioma.

Pues nada más que eso me faltaba
que tuviera que asirme a la chilaba
del profeta Mahoma,
ni a tripa de Lutero, ni aún de Buda.
Prefiero caminar con una duda
que con un mal axioma.

Porque dudo que al final de este asunto
la cosa no se acabe con un punto,
sino con punto y coma.
Y no espero un cielo o un infierno,
no más confío en que seré algo eterno
gracias al cromosoma.

Tranquilo puedo vivirme mi historia
sabiendo que a las puertas de la gloria
mi nariz no se asoma.
La muerte no me llena de tristeza;
las flores que saldrán por mi cabeza
algo darán de aroma

Ahora, por estas y otras agudezas, está pasando su calvario. A ver si a algún partido de los que se consideran progresistas, cuando le toque el poder, se decide a proteger la libertad de conciencia en este país, cada día más amenazada por las hordas confesionales, que sienten envidia de las repúblicas islámicas. Así que yo le he erigido un retablo de estilo plateresco en el que podéis depositar vuestro exvotos.

Javier Krahe, víctima de la religiosidad más paleta.

Celebración

11 febrero 2012

Hoy se celebra el día por la libertad de expresión. Me ha pillado un poco desprevenido y no he podido preparar nada especial. Creo que lo mejor que puedo hacer es recomendar La pulga Snob, que tiene excelentes chistes al respecto

Jesus and Mo

6 febrero 2012

Hablábamos de blasfemia en el último post y este chiste de Jesus and Mo es de lo más blasfemo. Reúne en un solo acto impío una caricatura de Mahoma y una parodia del Corán.

Para los musulmanes, Mahoma sólo era un hombre, pero el Corán es hijo de Dios, el equivalente a Jesús para el cristianismo. El regalo de Dios a los hombres en forma de obra literaria, aunque un poco cansina. Creo que éste puede considerarse un buen resumen de un libro bastante indigesto.

¡Ofendeos!

28 enero 2012

Una imagen con la que nadie se ofendió

El asunto de la censura de las caricaturas de Jesus and Mo me inspira este artículo, porque, aunque la cosa haya acabado satisfactoriamente, no será la última vez que la polémica nos lleve a preguntarnos un par de cosas. ¿En qué consiste el derecho a no ser ofendido? Como siempre, hay que definir los términos ¿qué es una ofensa?

Porque lo cierto es que a mí hay chistes que me escandalizan y supongo que a vosotros os pasa lo mismo. Los del concurso iraní de chistes sobre el Holocausto, por ejemplo. No me parece inapropiado que comparen el exterminio de judíos con la persecución de los palestinos o que llamen nazis a las autoridades israelíes, pero sí que sugieran o directamente afirmen que el Holocausto no existió. Pero es diferente, lo que nos escandaliza es que se justifique un crimen y se acuse a las víctimas de farsantes. No depende de las creencias de cada cual. Incluso los autores de las caricaturas que digo estarían de acuerdo en que no es ético acusar a una víctima de inventar su desgracia.

Buscando brevemente en la página de mi admirado Montt he encontrado chistes ofensivos o que no tratan con respecto valores que muchos consideran, si no sagrados, por lo menos fundamentales en la vida. Por ejemplo, en esta se ríe del arte conceptual y en esta del budismo zen. Y ¿qué pasa si has dedicado toda tu vida a cultivar alguna de estas dos cosas? ¿Tus sentimientos ofendidos pueden justificar que impongas la censura si tienes poder suficiente? Pero Montt también se ríe del amor (mucho), de la amistad y hasta del tráfico de órganos. Se ve que nadie considera eso lo suficientemente sagrado.

De todo lo anterior se concluye que, difamación de víctimas aparte, el problema no es que alguien se ría públicamente de cosas que apreciamos o respetamos. Eso va a pasar siempre. El problema son las cosas llamadas sagradas o venerables. ¿Cómo llega algo a ser sagrado?

El creyente siente reverencia, sumisión y temor por el protagonista de su sistema de creencias, que suele ser Dios, y  por todo lo que puede relacionarse directamente (o no tan directamente) con él. Esta reverencia forma parte de un acuerdo del creyente con un ser sobrenatural y poderoso que exige que se le rinda pleitesía por encima de cualquier otra cosa. De este acuerdo el creyente obtiene cierta sensación de protección, de pertenencia a un grup, un sentido a su existencia, pero, sobre todo, inmortalidad. Estarán de acuerdo que, ante esta última contrapartida, el trato parece razonable.

Muchos creyentes no estarán de acuerdo con este enfoque porque su sentimiento de veneración está muy interiorizado y les parecerá que está feo calcular lo que se da y lo que se pierde en un trato con la divinidad, pero Mahoma lo hace constantemente en el Corán. Tampoco los jesuitas tenían reparos y San Ignacio hablaba de “mirar por nuestro negocio” refiriéndose a la salvación de nuestra alma. La idea de llamar contrato a  la alianza de Dios con los hombres la he sacado de él.

El contrato del creyente con la divinidad no es únicamente personal, necesita imponerse a toda la sociedad. El creyente que reverencia a Dios o a Alá cree firmemente que su contrato es superior al contrato social e incluso obliga a todas las criaturas. Los pájaros cumplen el trato cantando y los peces saltando, pero de los hombres Dios espera algo más. Javhé esperaba veneración por parte del pueblo de Israel y, cuando no la obtenía se enfadaba mucho. El creyente nos considera a todos miembros de su parte contratante.

La blasfemia provoca en el creyente irritación y angustia porque supone un incumplimiento del contrato entre la sociedad y la divinidad. Pretenden que todos cumplamos un contrato cuyas condiciones son inaceptables. Muchos opinamos que una de las partes ni siquiera existe. Esta parte divina (en adelante Dios) recompensará a los que le adoren de la manera que crea conveniente, en este mundo o en otro que sospechamos que tampoco existe. Dios se considera autorizado a hacer lo que quiera y puede rescindir o modificar el contrato si le disgusta la conducta de alguien. Por si fuera poco, los intereses e intenciones de la parte divina no son manifiestos sino que son interpretados por unos expertos en textos sagrados según tradiciones contradictorias entre sí.

Iba a hacer un chiste sobre contratos draconianos y tiempos de crisis, pero no es gracioso.