Posts Tagged ‘judaísmo’

Jesuitas en la Tierra del Preste Juan

13 octubre 2014

He encontrado dos obras muy interesantes sobre la aventura de los jesuitas en Etiopía. Son dos estudios de Martínez d’Alós y colaboradores sobre los misioneros y sus conflictos en la época de la contrarreforma

La_mision_jesuita_a_Etiopia_1557-1632_entre_la_ambicion_y_la_utopia

Paul and the other: the Portuguese debate on the circumcision of the Ethiopians

Para mí, Etiopía es importante porque es un ejemplo de cristianismo no romanizado y creo que refleja cuál es verdaderamente la aportación del cristianismo a la civilización europea. Las personas de ideas religiosas insisten en que la religión cristiana es un componente fundamental de la ética de las libertades y la solidaridad que está presente en los principios de la ilustración, sin embargo, yo creo que la declaración de los derechos del hombre es una obra con muy escasa influencia oriental. Es producto del logos griego y del derecho romano. Un ejemplo de lo que sería el cristianismo sin esos dos elementos lo tenemos en el cristianismo etíope. (more…)

El origen del cristianismo (1): Jesús el mesías

18 marzo 2014
Arco-de-Tito

Los romanos llevan en triunfo a Roma los tesoros del templo de Jerusalén

Por recomendación de Harris busqué y leí el libro La caída de Jerusalén y la iglesia cristiana. Brandon 1951.  S. G. F. Brandon era un sacerdote anglicano profesor de religión comparada en la Universidad de Manchester. El libro me pareció muy interesante y voy a tratar de resumirlo.

La idea fundamental del libro es que el cristianismo era originariamente una secta del judaísmo, con connotaciones fuertemente nacionalistas. De no haber sido por la destrucción de Jerusalén, habría mantenido su carácter ortodoxo dentro del judaísmo. Brandon cuenta que durante décadas los cristianos convivieron pacíficamente con otras corrientes del judaísmo, especialmente los fariseos, y llegaron a obtener su lugar entre la élite sacerdotal de Jerusalén. Así fue hasta la guerra contra Roma. La completa derrota de los judíos y la destrucción del templo de Jerusalén hizo que una de las corrientes periféricas y heterodoxas del cristianismo tomara la supremacía: el cristianismo paulino, creado por Pablo de Tarso.

Jesús dejó bien claro que su mensaje mesiánico iba dirigido exclusivamente a los judíos. En los evangelios más antiguos, Jesús desprecia a los gentiles y deja varios testimonios de su xenofobia y de su chovinismo judío. Por ejemplo, en el pasaje de la mujer sirofenicia (Marcos 7:24-30; Mateo 15:21-28). También en Mateo 10:5-6 leemos que Jesús exhorta a sus seguidores a no predicar a gentiles ni a samaritanos. Todo en correspondencia con lo que cabe esperar de un autoproclamado descendiente del rey David y, por tanto, legítimo heredero al trono de Israel. Los mesías en la tradición judía son jefes militares elegidos por Dios para expulsar a los enemigos de Israel de la tierra sagrada y para a instaurar la teocracia. Estos pasajes no se encuentran en el evangelio de Lucas, porque este evangelista era un fiel partidario de Pablo de Tarso y depuró la historia de los elementos mesiánicos menos conocidos.

La postura de los judíos ante el invasor romano iba desde la rebeldía armada de los zelotes, la contemporización de los fariseos, el colaboracionismo de los saduceos y la huída al desierto de los esenios. El cristianismo ocupaba inicialmente una posición próxima a la de los zelotes y reclutaba elementos de esta facción, aunque militarmente Jesús era más prudente. En Lucas 13:1 se explica el extraño episodio de la torre de Siloé. Parece ser que unos zelotes se enfrentaron abiertamente a los romanos, siendo sitiados y vencidos. Alguien considera necesario contárselo a Jesús y preguntarle su opinión. Su respuesta es una llamada a evitar actos violentos indisciplinados.

El intento de toma del poder de Jesús fracasa como todos sabemos y él y algunos de sus seguidores acaban crucificados. La crucifixión era el castigo por sedición, los romanos no crucificaban ladrones ni blasfemos. Recordemos que los seguidores de Espartaco fueron crucificados por los mismos cargos: rebelión contra Roma.

La revuelta vuelve a estallar en el 66. Los judíos obtienen una victoria inesperada sobre Cestio Galio, lo cual interpretaron, por supuesto, como la intervención de Yahvé en defensa de sus elegidos. La corriente más nacionalista del cristianismo debió reforzarse y es probable que la desaparición de los saduceos de la historia, de los que ya no se vuelve a saber nada, se deba simplemente a que fueron pasados a cuchillo por colaboracionistas (esto es suposición mía).

Pero pronto las cosas se complicaron a medida que las legiones de Vespasiano avanzaban desde el norte hacia Jerusalén. La ciudad fue tomada por los romanos en el 70 y pocos defensores se salvaron. Los romanos no debieron hacer distinciones entre corrientes del judaísmo. En fuentes rabínicas se cuenta la huída de Johannan ben Zakai del Jerusalén sitiado, pero no hay ningún relato similar relativo a la élite cristiana. Tampoco se conserva testimonio del martirio de ninguno, porque no resultaba conveniente mezclar a los santos con los rebeldes contra Roma.

Vae victis. El templo fue violado, sus riquezas saqueadas y se celebraron en su recinto sacrificios a los dioses romanos. No cabe imaginar mayor cataclismo para la cultura judía. Estos terribles acontecimientos inspiraron gran parte de la literatura apocalíptica.  Muchos exiliados que huían de la persecución romana llegaron a Alejandría, donde la comunidad judía era muy importante. Muchos persistieron en su actitud antirromana y hubo una nueva revuelta de los judíos de Alejandría  y de otras ciudades de la diáspora en 115 que acabó en una nueva derrota.

Ante estas derrotas nacionalistas, la corriente paulina queda prácticamente dueña del campo. El paulinismo, desertor de la causa judía, va cargándose de elementos antijudíos y aproximándose al poder de Roma, como contaremos más adelante.

Prepucios antisemitas

12 julio 2011

La Asociación Médica Holandesa se plantea muy seriamente pedir que se ilegalice la circuncisión. Por supuesto, han sido inmediatamente acusados de islamofobia y antisemitismo.

La circuncisión es una intervención indicada en muy pocas circunstancias, rechazable porque constituye una amputación irreversible de una zona extremadamente sensible, y que insensibiliza el pene favoreciendo una sexualidad ramplona y brutalizada. Como si el sexo consistiera simplemente en un anodino metesaca para lo cual lo mejor es que el glande esté queratinizado y convertido en trozo de cuero curtido (total… aquí la sensibilidad sobra). La sensibilidad lleva al placer y los placeres son a menudo cosas demoniacas. Un pene cinrcuncidado y bien correoso ayudará a hacer más doloroso el coito para la mujer, que es de lo que se trata. Parirás hijos con dolor y, además, los concebirás sin placer.

Del discurso religioso y de su velada misoginia ya sabemos lo suficiente. Pero es que, su influencia en la sociedad ha contribuido a popularizar esta mala práctica en los EEUU y los médicos, los religiosos y los circuncidados acuden a la ciencia para justificarse. Sobre este uso capcioso de la información científica hablamos en este otro blog en el que tratamos estos temas.

La complicaciones son frecuentes y pueden ser muy graves. Hasta un tercio de los niños circuncidados en la ceremonia musulmana sufren complicaciones. En la circuncisión judía el pene del recién nacido no está acabado de formar, con lo que la cicatriz, al llegar la pubertad, puede quedar muy retrasada. La estenosis uretral es una complicación frecuente después de las mutilaciones religiosas. Suele requerir más intervenciones dolorosas o cirugía. Además, en estas ceremonias, las condiciones higiénicas no son las adecuadas, puede que no haya entre los presentes nadie capaz de solucionar una emergencia médica y no se hace un seguimiento adecuado de la evolución de la cicatriz.

Afortunadamente, entre los religiosos judíos la opinión no es tan unánime como parece. Hay rabinos que son contrarios a esta práctica. Me alegro por  sus hijos.

Viene el Mesías…¡huyamos!

14 marzo 2011

Decía Sábato que la guerra va haciendo cada vez más iguales a los contendientes y, si el conflicto dura lo suficiente, acaba siendo imposible distinguir el uno del otro. Esta es la triste impresión que me ha dejado la lectura de este libro sobre fundamentalismo judío en Israel.

Cuenta que en 1985, 22 niños murieron en un accidente de tráfico en la localidad de Petah Tikva. El Rabino Yitzhak Peretz, uno de los líderes del Partido Shas, afirmó por la televisión que el accidente era un castigo divino porque se había permitido a un cine abrir durante la tarde del Sabbath. Casi toda la prensa se le tiró encima, pero el caso es que el partido Shas mejoró sus resultados en las siguientes elecciones, incluso en Petah Tikva. El Shas es un partido que propugna un estado teocrático que se regiría por las leyes de Moisés. La Halacha, la sharia de los judíos. Los homosexuales deben morir lapidados, por ejemplo. Muchos rabinos en Israel ya no se avergüenzan de recordarlo en público. Haciendo un esfuerzo de tolerancia, algunos proponen que sean reeducados en instituciones especiales.

El rabino Kook, profeta del Gran Israel, creía en la inminente llegada del Mesías y que los judíos, con la ayuda de Dios, triunfarán sobre los gentiles y nos gobernarán para siempre, aunque no debemos preocuparnos porque eso será bueno para nosotros; los gentiles estamos en un nivel intermedio equidistante entre las almas de los judíos y las de los animales. Así que cuando llegue el Mesías, seremos mejor tratados que el ganado. Menos mal. Según el rabino, los avatares de la política no pueden hacer más que posponer durante poco tiempo la llegada del Mesías. Ni los más graves pecados de los judíos pueden alterar el curso de la Redención. Para él, el Holocausto es un castigo divino; los judíos europeos habían renunciado a la fe y habían descuidado los estudios talmúdicos, con lo que Dios consideró necesario darles un pequeño tirón de orejas. Otros rabinos han advertido que un nuevo Holocausto puede ocurrir si el estado de Israel firma acuerdos con los palestinos.

Los seguidores del movimiento mesiánico Gush Emunim (ahora se llaman los leales a la tierra de Israel) forman buena parte de la masa del partido religioso israelí. Su llamada a la irracionalidad es expresa: Satán, tal como describe la Cábala, es racional y versado en lógica; su poder debe ser combatido en ocasiones por medio de acciones irracionales. Esta irracionalidad sin complejos a mí me resulta especialmente siniestra. Sin embargo, muchos judíos religiosos y sus simpatizantes más moderados lo interpretan como un especie de divina locura producto de la alegría de estar viviendo en la tierra prometida.

Esta bendita locura va calando en la sociedad israelí y la gente ya está familiarizada con las afirmaciones estrambóticas de los rabinos y empiezan a aceptarse como normales. El conflicto está derivando hacia una guerra puramente de religión. Los sionistas seculares son meros instrumentos que, sin proponérselo, han ido llevando al pueblo judío hacia donde Dios ha predestinado. Pero ahora, los religiosos ya sienten que es el momento de dirigir el proceso. La participación activa de los rabinos en la operación Plomo Fundido contra Gaza, que ha sido denunciada por algunos soldados israelíes, es muy significativa y hubiera sido impensable en el siglo pasado.

Algún pro-israelí dirá que estos elementos desquiciados son una minoría folklórica, mientras que el fundamentalismo islámico es mayoritario en el otro bando… Pues sí, pero sólo de momento. El fundamentalismo religioso avanza en la sociedad israelí sin retroceder ni un metro de terreno ganado. Su control de la educación es creciente. Solamente la entrada masiva de judíos rusos en los ochenta frenó un tanto el proceso. Los partidos haredim (grupos religiosos, ultrarreligiosos y demencialmente religiosos) sacaron 16 diputados en las elecciones del 2009 (el parlamento tiene 120 escaños). Lo más gracioso es que estos haredim, que alientan continuamente la guerra, no hacen el servicio militar.

Judíos y palestinos son hermanos y van camino de ser hermanos gemelos. Por cosas de la vida uno es rico y el otro pobre, pero conservan un aire de familia. Y por lo que se ve, la demencia religiosa es su enfermedad congénita.