Posts Tagged ‘terremotos’

Los designios de Dios son bastante inescrutables

12 diciembre 2012
Terremoto de l’Aquila. Un caso de responsabilidad compartida entre Dios y los geólogos
Antes los rayos freían a los que estaban en pecado mortal. Cuando digo antes no me refiero al siglo XVI, sino a los años setenta. Los que nos daban la catequesis nos explicaban que las descargas eléctricas tenían una predilección demostrada por los que no se habían confesado de pecados graves. Ahora creo que eso no se explica así en las clases de religión. Hoy en día, Dios es amor y buen rollito.
Pero eso es un cambio de imágen bastante reciente. No hay más que leer la Biblia y ver como Dios castiga a David por sus escarceos adúlteros matando al hijo fruto de la unión pecaminosa. Ese tipo de justicia, incomprensible para la sensiblidad actual, se denomina “providencia divina”. Leibnitz hubiera dicho que era lo mejor que podía pasar y que cualquier otra opción (humana) hubiera resutado peor. La decisión divina nos resulta incomprensible o manifiestamente injusta porque nos falta información, sólo una mente con el concimiento absoluto puede tomar la decisión más justa y misericordiosa (si es que ambos términos no son contradictorios). Por eso los intentos humanos de hacer justicia suelen acabar mal tan a menudo. No bastan las buenas intenciones, hace falta la omnisciencia divina.
Lo de las personas que mueren tras días de agonía entre los escombros de un terremoto sigo sin entenderlo, pero admitamos que haya alguna buena razón para que tenga que ser así. Solo es que nos falta información y lo demás es fe. La fe empieza donde acaba la razón. La fe está en retirada porque la ciencia hace razonables o sujetos a la razón fenómenos que antes no tenían otra explicación que la mano divina. Cuando el terremoto mata a miles de personas, hasta los creyentes más creyentes se acuerdan de la tectónica de placas. El cataclismo empieza a ser racionalizable. Hay cosas que se podrían haber hecho para prevenir la catástrofe: No vivir en zona sísmica; construir edificios resistentes; preparar a la población. Puede, incluso, enviarse a prisión a los geólogos. Mira por donde, gracias a la ciencia, las víctimas de un terremoto empiezan a ser más culpa nuestra que de Dios.
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¡El fin se acerca!

1 agosto 2009

Signs-of-the-last-day

Por supuesto que el fin se acerca… no se va a alejar ¿no?.

En estos tiempos llenos de mensajes alarmantes sobre nuestro futuro económico y climático nos temíamos que habrían de medrar los oportunistas apocalípticos. Bueno, a los testigos de Jehová la verdad es que no se les puede acusar de oportunismo porque llevan cerca un siglo anunciándolo. Ahora ya no dan fechas, pero esperan impacientes la segunda llegada y, para mi sorpresa, ahora les acompañan en esta alegre tarea de anunciar la buena nueva… ¡los musulmanes!

Hay una especie de telepredicador islámico que lo tiene muy claro: va a ser ya mismo, dice el telemulá turco Harun Yahya.

Según explica en un infumable vídeo que no he conseguido ver entero (pero que lleva 400.000 visualizaciones en Youtube), los signos son numerosos: guerras cada vez más mortíferas, injusticia, hambre, enfermedades… y una prueba irrefutable: los terremotos. Por lo visto una de las señales del fin consiste en que los terremotos serán cada vez más fuertes y en su vídeo lo demuestra.

Es un buen ejemplo de uso capcioso de una información verdadera para colar otra información rotundamente falsa: En el vídeo se da una información verídica: el American National Earthquake Information Center contabilizó en 1999 unos 20.000 terremotos (parecen muchos, pero la mayoría eran pequeños temblores imperceptibles). A continuación se afirma que los terremotos están aumentando. El espectador tiende a pensar que la información proviene de la institución científica que se acaba de citar. Sin embargo es todo mentira, el ANEIC nunca ha afirmado que los terremotos estén aumentando, sino que en su página oficial lo desmienten expresamente.

En la página de Islamenlínea.com pueden verse anunciados muchos videos y libros de este charlatán que aprovecha las incertidumbres de la Humanidad para llenar la mezquita de gente ignorante y atemorizada. Lo preocupante de este simpático personje es que tiene medios como para hacer miles de copias de sus libros y repartirlas gratuitamente. Ha publicado infinidad de panfletos antievolucionistas (otra de sus fijaciones) y ha desatado una campaña creacionista en Turquía, a raíz de la cual muchos profesores de ciencias se sienten amenazados por los radicales.

Para la ciencia y la educación en el mundo musulmán puede que, efectivamente, el fin se acerque.