¡Qué bonita la misa tridentina!

4 septiembre 2016

Tridentino

Los diarios de provincias en verano vienen ligeros y atolondrados como las avecillas de San Francisco… En las páginas de sociedad se han cansado de tanta frivolidad y nos obsequian con un reportaje edificante que es, a la vez, reflexión profunda y honesto entretenimiento: Entrevitan al mossen de la foto, que nos habla de su especialidad, la misa tridentina en latín. Mucho más bonita que cualquier misa postconciliar por muy concelebrada que sea ¡Dónde va a parar…! El protagonista la canta ataviado con ricas vestiduras, que encuentro que le cuadran mucho con el semblante. Al verle, uno siente que el tiempo ha retrocedido a otras épocas preconciliares y no tan preconciliares, en la que todo quedaba más vistoso porque había muchos más monaguillos dispuestos a mover en incensario con entusiasmo. Pasaron aquellos tiempos, que ya eran de decadencia. Hoy en día los padres andan escrupulosos, alarmados con tanta noticia escabrosa, pero ¿no dijo Jesús: “dejad que los niños se acerquen a mí”? Pues aquí está el mossen, dispuesto a iniciarlos en los misterios de la misa tridentina.

Elisa Mandillo y el nombre de las cosas

31 agosto 2016

Santo-santo

Nos vemos en la obligación de tener que incorporar a Elisa Mandillo en la galería de personas perseguidas por los religiosos que aparece a la derecha. Todas ellas han cometido el delito de no comulgar con determinadas creencias sobrenaturales y no ser capaces de disimularlo.

Se trata de un episodio más de la creciente envidia islámica de los católicos de este país. Contemplan las limpiezas ideológicas que está realizando Erdogán en Turquía y les encantaría tener el poder suficiente para hacer lo mismo. De lo cual se deduce que la tolerancia en los religiosos es siempre consecuencia de una situación momentánea de pérdida de poder.

Estos enfermos aquejados de apofenia crónica encuentran muy desagradable que la gente no trate sus interpretaciones de la realidad con el debido respeto. Se consideran víctimas. También los que creían que el fin del mundo era el 20 de diciembre pasado están pensando seriamente en pleitear contra los que sacan chistes sobre el asunto. Disimular la risa debería ser una obligación social y, para algunos, legal.

Así que una juez de Málaga quiere sentar en el banquillo a Elisa.  Observo que la juez escribe que la encausada llevó en procesión “una vagina”. Parece que tanta educación católica le ha dejado las habituales secuelas de ignorancia. Lo que llevaban en procesión era una vulva, no una vagina, que es como confundir el oído con la oreja. Pero bueno, ya se sabe que no es del todo decente que una mujer sepa tanto sobre esas cosas de por ahí abajo, aunque se trate de órganos de su propio cuerpo. La ignorancia es más correcta, no sea que la confundan a una…

Mano torpe

16 junio 2016

ManoHace unos meses la revista científica PLoS-ONE publicó un artículo de unos científicos chinos sobre la evolución de la mano humana que llamó mucho la atención porque contenía una frase desconcertante: “la mano humana es una prueba del misterio de la Creación” y mencionaba al “Creador” en varios lugares del texto. La revista ha publicado una disculpa por lo que es un error grave del sistema de revisión de los artículos. Los supuestos creacionistas chinos explican el escándalo de la mano. Fue todo una mala traducción del término “naturaleza” al inglés.

Los religiosos seguramente considerarán que esto es poco menos que una censura y que se está prohibiendo expresar los sentimientos religiosos al autor de una investigación. Secularismo agresivo.

Y en cierto modo es así. El proceso de revisión científica es una sucesión de censuras y cortapisas a la expresión de los autores del artículo. Los revisores, si quieren hacer bien su trabajo, deben poner especial cuidado en censurar y exigir que se reescriban o se eliminen todos aquellos elementos del texto que son opiniones no demostradas. Las especulaciones deben quedar fuera de un trabajo científico. Especular es un derecho, pero no en una publicación científica, para eso está la hoja parroquial.

El dios celoso

3 junio 2016

Viene-Visnu

 

¡Atención! esta página es manifiestamente blasfema.

Los celos son el pecado divino. Creo que es defecto que más claramente se pone de manifiesto al estudiar la personalidad divina en casi cualquier texto sagrado monoteísta. En cambio, los panteones de las religiones politeístas son como las familias numerosas en las que los hijos están acostumbrados a tener que compartir todo, incluido el amor de los padres.

Los celos son una confusión entre la proximidad y la posesión. Ponen en evidencia la falta de seguridad de quien los padece y su mal aprendizaje del amor. El Dios judeocristiano no sabe amar. Sus criaturas podrían enseñarle. La mayoría de ellas no desean hacer daño a los que no les corresponden. No es extraño que no sepa porque, claro… estando tan solo.

Química de las estrellas

26 mayo 2016

Una de las formas cristalinas más estables y frecuentes del carbono es el grafito, en el que los átomos se colocan formando capas de celdas hexagonales. Esta disposición se ha puesto muy de moda con el grafeno. Todo el mundo ha visto estas láminas en forma de panal de abeja:

Grafeno

Ahora imaginad que, a medida que va creciendo una de estas láminas de hexágonos, de vez en cuando, sustituimos un hexágono por un pentágono. El resultado es que la lámina se arquea. Si colocamos los pentágonos con cierta regularidad podremos hacer que la lámina forme una bola:

Fullerenos

Estas bolas tan perfectas se consiguen colocando los pentágonos en los vértices de un icosaedro. La más sencilla de estas bolas es el fullereno o C60. Tiene forma de balón de fútbol y solo hay un hexágono entre pentágono y pentágono.

Todo esto viene a cuento porque hace unos días murió Harry Kroto, el químico que demostró que estas macromoléculas de carbono existían en la naturaleza y que se forman en las nubes que rodean las estrellas ricas en carbono. Recibió el premio Nóbel en 1996. Kroto

Además de un científico brillante era un ateo irredento que no temía molestar con sus opiniones. En cierta ocasión declaró que nunca confiaría en un presidente creyente porque “si es capaz de creer en cosas increíbles sin tener ninguna prueba, ¿qué más cosas absurdas puede llegar a creer?”

Pues quizá en armas de destrucción masiva, en conspiraciones climáticas o en la supremacía de la raza blanca, por ejemplo. La fe religiosa nos enseña que las creencias pueden llegar a situarse por encima de la verdad. Una vez abierto ese camino, ¿qué impide que otras ideas también lo sigan?

Qué dirá Dios… y qué dirán los vecinos

29 abril 2016

La prensa ha recogido los resultados de un estudio publicado en Nature sobre el papel de la religión en el desarrollo de la cooperación en las sociedades. La hipótesis del estudio de Purzycki, Henrich y colaboradores es que creer en dioses que conocen la conducta y las intenciones de las personas y que tienen capacidad de castigar a los que infringen las normas fomenta la expansión del altruismo y facilita la cooperación con extraños (siempre que tengan las mismas creencias). Para demostrarlo estudiaron el comportamiento de unas 500 personas en un juego en el que es importante la cooperación con extraños. Los participantes pertenecían a ocho comunidades del mundo con diferentes creencias y el resultado es que puntuaban más (eran más imparciales y cooperadores) aquellas personas que profesaban una religión con un dios (o dioses) omniscentes y justicieros.

Pero hay contestación. Jeroen Bruggeman, de la Universidad de Amsterdam considera que hay otras hipótesis alternativas. La reputación de las personas es un mecanismo suficiente para explicar la cooperación y el tamaño de las redes de comunicación y su interconexión favorece ciertos comportamientos altruistas que permiten ganar prestigio. Este señor estudia el prestigio personal en redes de comunicación y de qué manera evaluamos la fiabilidad de desconocidos a través de indicadores de su prestigio. Por lo que me ha parecido entender de una de sus charlas, el cotilleo y el qué dirán es más amenazador que un dios justiciero que todo lo ve.

Historia natural

18 marzo 2016

Unicornios

Los otros integristas

10 febrero 2016

 

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Según el Mahabaratra, la carrera espacial hindú empezó hace miles de años. Un consejo: si estás en la India, lo más prudente es no reírse.

El integrismo hinduísta se ha adueñado de la India, al menos de su gobierno, en manos del Partido Bharatiya Janata desde 2014. Ya son tres los racionalistas asesinados, a los que hay que sumar un suicidio.

Malleshappa Kalburgi, profesor de literatura, fue asesinado porque, al parecer, ofendió los sentimientos religiosos hindúes; Govind Pansare, político del Partido Comunista y Narendra Dabholkar, presidente de un Comité por la erradicación de la superstición siguieron idéntica suerte. Rohith Vemula, estudiante de una casta “impura”, se suicidó al ser expulsado de la residencia de estudiantes y perder su beca. El integrismo hinduísta está recuperando la vieja tradición de la discriminación de castas.

El integrismo mata y amenaza a través de su brazo armado, el Rhashtriya Swayamsevak Sangh, un grupo paramilitar que quiere una India sin cristianos ni musulmanes y, por supuesto, sin ateos. Además, los hinduístas radicales tienen sus propias ideas sobre la ciencia. En el último Congreso Nacional de Ciencia, los asistentes pudieron escuchar a políticos del gobierno diciendo disparates como los que ilustran este artículo.

Y aquí, todavía, algunos medios occidentales siguen pensando que la India es el país de la no violencia y la espiritualidad y que hacer propaganda de gurús y santones es muy progresista.

Todo esto es muy tranquilizador, teniendo en cuenta que en Pakistán el integrismo islámico también se refuerza y que ambos países ha estado en guerra varias veces y que ambos tienen armas nucleares.

Todo lo que siempre quiso saber sobre el espíritu

8 febrero 2016

¿Qué sabe la ciencia sobre el espíritu? ¿Es cierto que se ha fotografiado? ¿Es verdad que al morir perdemos 21 gramos?

El descubridor de los ectoplasmas, Baraduc, hacia 1860, pensó que el alma de los que morían podría verse gracias a una nueva tecnología revolucionaria: la fotografía. Hizo varias fotos de moribundos de su familia en las que se veían manchas blancas. Finalmente resultaron ser agujeritos en el fuelle de su cámara.

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MacDougall en 1901 pesó a seis personas moribundas en balanzas industriales. Comprobó que, al morir, se producía un descenso del peso de unos 21 gramos de media. Hizo el experimento con perros y no había pérdida. Conclusión: el alma pesa 21 gramos y los perros no tienen. El físico Augustus P. Clarke encontró la explicación: al dejar de respirar el cuerpo sufre un ligero calentamiento que aumenta la sudoración. Los 21 gramos son el peso del agua que se evapora en forma de sudor. Los perros no experimentan cambio de peso porque no sudan.

Resulta difícil enterarse de las conclusiones finales de todos estas experiencias grotescas y crueles. Los experimentos y las erróneas conclusiones de los que los hicieron se divulgaron ampliamente, pero las explicaciones racionales que ponían las cosas en su sitio, no. Así que los 21 gramos y los ectoplasmas han encontrado su lugar en la cultura popular y hay mucha gente, incluso teólogos como Matias Kuhnn, que creen que la existencia del alma está demostrada científicamente.

Más cerca de nuestro tiempo aparecieron estudios sobre las experiencias cercanas a la muerte y los viajes astrales. Hay mucha literatura científica escrita al respecto, pero las conclusiones no demuestran la existencia del alma, sino que se explican por el funcionamiento anómalo de nuestro cerebro en condiciones de falta de oxígeno. La sugestión y un abundante acervo cultural en nuestra memoria se ocupan de hacer encajar esas experiencias desconcertantes en una historia congruente con nuestras creencias, un viaje del alma fuera de nuestro cuerpo.

La dualidad cuerpo y espíritu está muy asentada en nuestra cultura y habrá quien piense que tampoco es tan malo que la gente crea esas cosas. Yo, por el contrario, pienso que no hay nada intrínsecamente bueno en que las personas crean cosas falsas.

Una prueba es el integrismo religioso. Los fanáticos religiosos simplemente son consecuentes hasta el último extremo. Hasta donde los demás creyentes no se atreven por comodidad o por debilidad. Si creemos en el alma y en la vida eterna, la salvación y la condena se convierten en el asunto más importante de nuestra existencia. Pasamos a convertirnos en los angustiados guardianes de un tesoro de valor infinito. Un tesoro tan valioso que su conservación justifica cualquier barbaridad. La inquisición, la persecución religiosa, la censura y la dictadura teocrática están justificadas porque pretenden la salvación del máximo número de almas.

Afortunadamente, la sociedad laica producto de la ilustración ha dejado en suspenso los poderes religiosos y la salvación del alma ha pasado a ser asunto privado. Al menos de momento. Pero aún en el ese ámbito estrictamente personal, el alma es una creencia perniciosa. Por ejemplo, en este estudio encuentran que aquellos que ven el cuerpo como el mero envase del alma no toman buenas decisiones respecto a su salud. En el fondo se trata de una postura consecuente; parece que se esfuerzan por liberar cuanto antes su alma de las ataduras corporales.

Un par de resúmenes sobre el asunto, por si sentís curiosidad sobre ese asuntillo de la vida eterna:

http://www.psychologicalscience.org/index.php/news/releases/mind-versus-body-dualist-beliefs-linked-with-less-concern-for-healthy-behaviors.html

http://www.psychologytoday.com/blog/the-science-willpower/201208/is-your-mind-separate-your-body

La estrategia de la secta.

26 enero 2016

Nadie se mete en una secta… te unes a un grupo de personas que te gustan de verdad.

Así hablaba un superviviente de Peoples Temple, la secta Templo del Pueblo, aquella secta que alcanzó enorme fama al protagonizar un suicidio en masa en la Guayana en 1978, en el que se inmolaron más de 900 personas, niños incluidos.

Guayana-1978

La diferencia entre secta y religión es menos que sutil. Los hay que no vemos ninguna más allá del número de adeptos. Todas las religiones empezaron como sectas. Los testigos de Jehová eran sin duda una secta cuando yo era niño. Nadie dudaba en darles ese calificativo. Hoy en día hay muchos más y puede que alguien proteste si se emplea esa palabra en un medio público.

Suele considerarse sectario aquel grupo de creyentes que mantienen conductas de rechazo hacia el exterior, que establecen mecanismos de aislamiento que pretenden mantener al converso alejado de su familia y sus amigos proporcionándole una “nueva familia” y evitando que se informe de forma directa de lo que pasa en el mundo.

Varias de estas estrategias de aislamiento son bien conocidas y, según eso, es difícil no calificar como secta al Opus Dei, por ejemplo.